viernes, febrero 23, 2007

La hora de la imposición

Para este mediodía estaba convocado un paro de una hora "en defensa de los derechos de los presos". En las ciudades apenas ha tenido eco, al menos en Vitoria no lo percibí en absoluto. En los pueblos sí se había calentado el ambiente desde primeras horas con la masiva exhibición, por parte de los convocantes, de pasquines que anunciaban el cierre y que, a primera vista, parecían colocados por los propietarios de los negocios para advertir a sus potenciales clientes. Al encontrarse con semejante recordatorio, eran muchos, la mayoría, los que mostraban su temor a las represalias en caso de no seguir la consigna. El muy relativo seguimiento de la convocatoria se ha fundamentado, de forma evidente, en la imposición y la amenaza latente. No es la primera vez y, desgraciadamente, todo indica que no será la última. Quienes jamás formularon la más mínima crítica frente a los asesinatos de De Juana o a sus comentarios jocosos cuando eran otros cercanos a él los verdugos, invocan ahora los derechos humanos para movilizarse. Y lo hacen fieles a su estilo, no respetando siquiera el derecho de los demás a decidir si quieren, o no, adherirse a esta auténtica exhibición del mundo al revés, en el que la solidaridad es sólo para los verdugos.

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