martes, febrero 27, 2007

La letra pequeña

Noviembre de 2006. Las conversaciones entre PNV, PSE-EE y Batasuna habían transcurrido hasta entonces por una senda calificada como positiva por los dos primeros. La izquierda abertzale parecía dispuesta a reconocer los actuales ámbitos de decisión para, a partir de los mismos, intentar modificarlos en el futuro. Sin embargo, "de golpe" y "con cara de circunstancias", según cuentan testigos directos, los representantes de la formación ilegalizada cambiaron de registro y se presentaron con una propuesta diferente que recogía la creación en un plazo de tiempo medido de una única comunidad autónoma entre la CAV y Navarra. Alguien, las propias bases y ETA posiblemente, había juzgado excesivamente flexibles las posturas de hasta entonces y marcaba a sus negociadores una nueva vía que elevaba el listón de las exigencias políticas. Pero hay más. De cara a un hipotético acuerdo, que esa modificación de posiciones imposibilitaba de entrada, la izquierda abertzale puso sobre la mesa la necesidad de que el PSN apoyara de forma activa el cambio de estatus territorial. Los socialistas se opusieron. El PNV, también. Los jeltzales consideraron inaceptable que se forzara a otra formación a modificar su legítima posición política y vieron en la exigencia de Batasuna una vuelta a los errores cometidos en el pasado por el nacionalismo en la cuestión navarra. A partir de ahí, el punto de encuentro fue una quimera. El 30 de diciembre ETA asesinó a dos personas en Barajas y lo que podía quedar del proceso se volatilizó en el parking de la T4. En las reuniones posteriores entre el PNV y Batasuna, que han sido varias, tres según algunas fuentes, se ha hecho saber a los comandados por Otegi que cualquier horizonte de esperanza pasa porque hagan algún gesto claro y rotundo en materia de pacificación. Pero no lo han hecho. Se han limitado a sacar del armario, con grandes titulares pero sin letra pequeña, una especie de sucedáneo de la iniciativa que imposibilitó el acuerdo político en otoño. Lo han presentado como una gran novedad y una aportación trascendental para insuflar oxígeno al proceso. Sin embargo, a día de hoy, ningún partido ha recibido esa propuesta por escrito, con todo los detalles. Por eso, empiezan a creer que no existe un documento estratégico realmente elaborado y que todo se limita a los titulares de prensa. Que cada vez se está improvisando más para estar presente en las elecciones municipales y forales a base de fuegos artificiales. El cielo parece iluminado, pero pronto pueden empezar a caer los restos pirotécnicos.

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