domingo, marzo 18, 2007

Entrevista en el Congreso

He asistido a actos importantes en el Congreso de los Diputados. Los dos últimos fueron la investidura del presidente Rodríguez Zapatero y el rechazo al llamado Plan Ibarretxe. El patio de acceso es, sin duda, el punto neurálgico de encuentro entre informadores y diputados. A pocos metros de la sala de prensa, los días de pleno es uno de los lugares más animados, tanto para intercambiar impresiones con otro compañeros como para arañar algunas palabras de los representantes políticos. Sirve también de pasarela para no perderse detalle de la llegada de los componentes de la Cámara, hasta el punto de que en algunos momentos se llega a convertir en galería de todo tipo de vanidades. Entrar en el Congreso significa respirar aire político en estado puro. El jueves por la mañana se repitió esa sensación. Estaba citado con Diego López Garrido, portavoz parlamentario del PSOE, que al día siguiente marchaba al extranjero. No tuvo ni un minuto de respiro entre una reunión y otra. La crispación política se refleja en el legislativo por medio de una actividad frenética. La ausencia de mayorías absolutas dinamiza la vida política y, en este caso, la estrategia de confrontación total activada por el PP multiplica los movimientos de unos y de otros. Del encuentro con López Garrido extraje varias conclusiones: a) el Gobierno no contempla, a día de hoy, un adelanto electoral; b) el PSOE confía en que el PP se pase de frenada, ahuyente al electorado de centro y sea castigado en las urnas; y c) no habrá movimientos en Euskadi hasta que ETA anuncie que el ciclo del terrorismo se ha acabado, ya que nadie espera que Batasuna se desmarque de la banda. Una vez pasado el mal trago de la prisión atenuada para De Juana Chaos, el PSOE está dispuesto a recuperar la iniciativa. Las elecciones municipales y autonómicas marcarán el paso. Sobre todo en Euskadi.

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