domingo, marzo 04, 2007

Falta de oxígeno

La enésima propuesta de Batasuna, presentada ayer en Pamplona, llega en un mal momento para el Gobierno. La suma de la concesión de la prisión atenuada al sanguinario De Juana más la exhibición de la izquierda abertzale en el pabellón Anaitasuna de la capital navarra hablando de Estado vasco, socialista y euskaldun redundará, a buen seguro, en un desgaste importante para el Ejecutivo. A los ojos de muchos ciudadanos no versados en las cuestiones políticas, los seguidores de Otegi están ganando una serie de pulsos planteados a Zapatero, y a sólo dos meses del atentado de Barajas. El presidente se resiste a dar por definitivamente cerrado el proceso de pacificación y normalización política, sabedor de que esta apuesta tiene, todavía, posibilidades de prosperar. Pero Batasuna y sus antecesoras nunca han destacado por actuar con generosidad ni altura de miras. Siempre han pretendido imponerse y, si es posible, arrojar al precipicio a quien está al otro lado de la mesa de negociación. Por eso, el Gobierno tendrá que medir hasta el milímetro cada paso que vaya dando, y deberá avanzar teniendo la seguridad de que la otra parte le va a secundar. El siguiente comunicado de ETA, que se anuncia muy próximo, dará una cierta medida del estado de las cosas. Si se da algún paso de calado, el presidente podrá seguir sosteniendo sus posiciones. En caso contrario, si es más de lo mismo, como en buena medida es la última propuesta de Batasuna, se empieza a correr el riesgo, muy acusado, de que esta etapa de toma y daca acabe de forma abrupta en marzo de 2008.

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