domingo, abril 01, 2007

Lecturas (Viajes por el Scriptorium)

Auster es uno de mis autores favoritos. Nunca me decepciona. La Noche del Oráculo (2004) y Brooklyn Follies (2005), las antecesoras directas de Viajes por el Scriptorium, me produjeron multitud de sensaciones, y todas sugerentes, como ocurre con la literatura más consistente. No es de extrañar porque Paul Auster, premio Príncipe de Asturias de las Letras 2006, es uno de los más influyentes, y añadiría que brillantes, narradores norteamericanos de las últimas décadas. Su habilidad para partir de historias comunes y convertirlas en singulares se desarrolla siempre a través de un derroche de imaginación con apariencia corriente. Nos transporta de unas situaciones a otras casi de forma convulsa, arrastrados por una poderosa fuerza narrativa. En el caso que nos ocupa partimos del olvido, de una habitación cerrada en la que Mister Blank, nombre supuesto para un hombre sin identidad, no recuerda quién es ni dónde está. A lo largo de la novela orbita en torno a él toda una galería de personajes extraidos de novelas anteriores del autor. El ambiente es claustrofóbico, morada de un único personaje lleno de carencias físicas y emocionales. La situación evoca a Kafka. Asistimos a una suerte de metamorfosis, de renacer del personaje, sin sostén aparente. Lo mejor para entender, o no, su desarrollo es realizar este viaje en el que, como acostumbra Auster, muchas puertas quedan siempre abiertas. Incluso aunque, en este caso, la habitación sea hermética para Mister Blank. Una novela que merece la pena.

La frase: "Vista desde los confines del espacio exterior, la tierra no es mayor que una mota de polvo. Recuérdalo la próxima vez que escribas la palabra humanidad"

Ficha técnica:
Título: Viajes por el Scriptorium
Autor: Paul Auster
Páginas: 172
Traducción: Benito Gómez Ibáñez
Edita: Círculo de Lectores, en colaboración con Editorial Anagrama (2007)

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