sábado, mayo 26, 2007

De reflexión

Llueve en Euskadi. Es el clásico sirimiri, que invita a quedarse en casa a leer o a reflexionar. A estas alturas serán pocos los que tengan más de una papeleta preparada para decantarse en el último momento antes de salir a depositar su voto. El alto nivel de ideologización de la sociedad vasca ha creado fronteras casi impermeables para el trasvase de votos, por ejemplo entre nacionalistas y no nacionalistas, pero las elecciones municipales son de las más propicias para elegir en función del candidato concreto por encima de las siglas. San Sebastián constituye un buen ejemplo. O lo fue Vitoria en tiempos de José Ángel Cuerda. Ese factor personal distorsionará también mañana los resultados habituales en algunas ciudades y pueblos. Incluso en determinadas comunidades. El ciudadano de a pie percibe de manera instantánea el tipo de gestión del regidor de su correspondiente ayuntamiento y emite el voto en función de un grado de satisfacción o de disgusto muy concreto, que casi puede ser medido. La alta política resulta más etérea para el común de los mortales, y ante ella se responde en función de claves ideológicas bien asentadas o, si se carece de las mismas, en base a la dirección de los impactos más certeros recibidos desde los medios de comunicación. Por eso, resulta arriesgado sostener que las de mañana son unas primarias de las elecciones generales. Hay abundantes antecedentes que lo desmienten. Los ciudadanos elegirán lo mejor para sus ciudades o sus comunidades autónomas. Las generales del año que viene serán otra historia.

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