sábado, mayo 05, 2007

Declaración ante el TSJPV

La parte buena de trabajar en prensa escrita es que no hay que madrugar por las mañanas. Que el cuerpo decida cuándo ha llegado la hora de levantarse de la cama es un auténtico placer. Ayer, sin embargo, fue el despertador el que lo hizo. Estaba citado ante el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, en calidad de testigo, por la causa que se sigue contra el lehendakari Ibarretxe y los dirigentes del PSE-EE Patxi López y Rodolfo Ares como consecuencia de las reuniones mantenidas com miembros de Batasuna, o de la izquierda abertzale. Porque ésa es, precisamente, la cuestión a dirimir: a quién representaban Otegi, Etxeberria, Barrena y compañía cuando tomaron parte en esos encuentros. La cita estaba establecida para las 10.15 de la mañana y la incomparecencia acarrea multas de entre 200 y 5.000 euros. A ese precio, empezar el día a golpe de despertador no duele tanto. Incluso reconforta, teniendo en cuenta las consecuencias en el caso de que no sonara. Una vez en las dependencias de la Sala de lo Civil y lo Penal del TSJPV, contradiciendo la mala fama de la Justicia, todo transcurrió con rapidez y agilidad. En la habitación a la que fui conducido esperaban el magistrado, tres abogados (al parecer del Foro Ermua, el PSE-EE y el Gobierno vasco) y supongo que la restante era la fiscal, ya que nadie se identificó. Un funcionario me colocó sobre la mesa un artículo mío escrito con motivo de la reunión entre el PSE-EE y Arnaldo Otegi, Rufino Etxeberria y Olatz Dañobeitia en el hotel Amara de San Sebastián el 6 de julio del año pasado. En ese texto, yo hacía mención a que Otegi decía representar en aquel encuentro "a la izquierda abertzale y a Batasuna" mientras López señalaba que se iban a reunir "con gentes de la izquierda abertzale" sin concretar su adscripción partidaria. Y ese fue el eje de las preguntas: la equivalencia o desigualdad entre los conceptos izquierda abertzale y Batasuna. Básicamente me remití al texto periodístico, porque es muy difícil memorizar todas las declaraciones y sus matices cuando uno escribe a diario, y expliqué la confusión existente a la hora de cuadrar en unas siglas a los ex miembros de Batasuna, a sabiendas de que la formación ilegalizada no puede tener ninguna actividad pública en función de lo establecido por la ley pero la tiene a diario generando así una especie de nebulosa que no es, precisamente, competencia de los periodistas. Salí como entré. Con la sensación de que más que una cuestión jurídica lo que se trae entre manos el magistrado Sáiz es pura metafísica.

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