lunes, mayo 21, 2007

¿Se sigue dialogando?

Hace pocos días, un importante dirigente del PNV me mostraba su total convencimiento de que el Gobierno y la izquierda abertzale siguen dialogando. Y no es ningún paranoico, sino una persona moderada y reflexiva. Según él, lo ocurrido con las listas de ANV es la mejor prueba de ello. Es verdad que una parte han sido ilegalizadas, pero otras muchas han superado el filtro sin explicación aparente. Recurrir a la jurisprudencia del Tribunal Constitucional o a una voluntad garantista del Ejecutivo del presidente Zapatero a modo de explicación, no resulta enteramente convincente. Más bien parece una cuestión de voluntad política. En ese sentido, me pareció que la de mi interlocutor no era una mera opinión, ya que se trata de una persona con acceso a datos relevantes. A su juicio, a pesar de todas las alharacas histéricas de la izquierda radical, el actual escenario tiene mucho de escenificación. El acceso del PCTV al Parlamento vasco se explicó por un contexto político muy concreto de voluntad negociadora y, a buen seguro, la actitud de palo y zanahoria frente a ANV también atenderá a alguna lógica ajena a la jurídica. Es más, según me explicó el político jeltzale, se ha tratado de compensar la anulación de muchas listas con el visto bueno a otras que garantizan poder municipal a los herederos de Batasuna en algunos de sus feudos tradicionales, sobre todo en Gipuzkoa. Toda esta exposición resulta coherente, sin duda, pero tiene sus lagunas. Para empezar, hay casuísticas muy diversas en la relación de listas aprobadas y un examen detallado de todas ellas puede llevar a una conclusión y a la contraria. En segundo lugar, el nivel de crispación a pie de calle es lo suficientemente agudo como para no responder a ninguna teatralización. Sin olvidar que, a tenor de las declaraciones públicas de dirigentes del PNV tendiendo puentes en favor de la unidad antiterrorista, en un escenario de comunicación secreta entre el Gobierno y la izquierda abertzale a ese partido sólo le quedaría el papel de pagano, lo que tampoco es muy coherente con la excelente relación Imaz-Zapatero. El presidente del Gobierno habrá comprobado a estas alturas que el mundo de Batasuna no es fiable políticamente y, con los antecedentes ya conocidos, jugárselo todo a una carta reanimando el proceso de diálogo a un año de las generales se antoja un ejercicio suicida. Tras las elecciones se sabrá a ciencia cierta cuál es el escenario real. Pero el run-run del diálogo existe, no es producto de meras especulaciones periodísticas, y algunos de quienes conocen bien los centros de poder están con la mosca detrás de la oreja.

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