sábado, junio 09, 2007

El valor de la unidad

Mientras cientos de personas intentan digerir la nueva situación de amenaza directa que se cierne sobre sus cabezas, los partidos políticos se tantean entre sí para ver hasta qué punto les interesa recomponer, sin matices, la unidad antiterrorista. Desde luego, la opinión inmensamente mayoritaria de quienes están en primera línea del frente se resume en que esa comunión en las estrategias para hacer frente a esta etapa de terror debe ser total. A ETA y a su entorno sólo se les puede confrontar con garantías tapando todos los resquicios, todas las grietas, en este caso todos los boquetes que hayan podido abrirse en los últimos meses entre los partidos políticos. Puede parecer un análisis simplista, poco elaborado, pero en este punto no caben cabriolas de distracción ni recordatorios de errores pasados. ¿Por qué? Porque el comunicado de ETA, el terror en estado puro, no deja margen a las legítimas, y en condiciones normales hasta necesarias diferencias entre formaciones, y exige la máxima unidad tanto entre los ciudadanos como entre sus representantes. De Juana está en la cárcel, y Otegi también. Dice la abogada de este último que es una venganza por la ruptura de la tregua y que se trata de un encarcelamiento "político". Ese es el núcleo del problema. Que la izquierda radical no ha aprendido aún que amenazar a los demás o glorificar el terrorismo, y no digamos asesinar, no es hacer política, sino que son comportamientos encuadrados única y exclusivamente en el ámbito de lo penal, de lo punible. En consecuencia, los partidos democráticos también deben entender que tampoco se hace política jugando con la unidad antiterrorista en beneficio electoral propio. A eso se le llama, como poco, irresponsabilidad. Desde el País Vasco se ve muy claro. Y también es punible. En este caso se paga en las urnas.

No hay comentarios: