lunes, junio 18, 2007

Recuperar el Athletic

Ya era hora de que acabara la Liga. Tras felicitar al Real Madrid, campeón por trigésima ocasión, en Bizkaia se impone reflexionar sobre las desventuras del Athletic. Un equipo ramplón que se mantiene en Primera gracias a la configuración, prácticamente inédita en Europa, de una Liga de veinte clubes. Desde comienzos de los años 80, con aquellos campeonatos logrados por auténticos fajadores del futbol, el languidecimiento del Athletic viene siendo imparable. La garra de antaño se ha vuelto miedo ante las dificultades, y la casta, amaneramiento. La profesionalización del futbol hasta lo absoluto no ayuda a clubes como el de Bilbao, fieles a una filosofía romántica apegada a la tierra. Eso resta posibilidades, pero no, seguramente, hasta los bochornosos límites actuales. La nefasta gestión de Lamikiz, reconvertido en tres años de candidato extravagante en presidenciable bendecido, fue el punto de partida de esta aguda crisis, aunque la deriva viene de lejos. Elegir bien al próximo máximo mandatario del club, estructurar un cuadro técnico capacitado y solvente, maximizar las posibilidades de Lezama y fichar con tino son algunos de los pasos obligados, sin olvidar el de deshacerse de quienes esta temporada no han demostrado el nivel requerido para estar en Primera División. Mantener la filosofia que le hace singular obliga al Athletic a no cometer errores que otros sí se pueden permitir. La exigencia de unión a la masa social debe partir de una presidencia del club que demuestre suficiente capacitación, y no puro forofismo. A día de hoy, la desorbitada cobertura que los medios de comunicación de Bizkaia han dado al Athletic estos últimos días es el mejor reflejo del declive. Parecía que se jugaban la Liga, el acceso a la Liga de Campeones o a la UEFA, pero simplemente trataban de salvar la categoría como almas en pena. Esa parece la máxima aspiración a estas alturas.

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