jueves, julio 05, 2007

Mesa redonda en Gernika

Esta tarde se celebra en Gernika una mesa redonda, organizada dentro de los cursos de verano de la Universidad del País Vasco, que versará sobre la Constitución y el proceso de paz en Euskadi. Entre los oradores, representantes de las formaciones políticas vascas, se encuentra Josune Ariztondo, secretaria del EBB del PNV. De su intervención, que he leído con atención e interés, destacaría la siguiente parte, que debé mover a la reflexión en una sociedad acostumbrada a establecer equidistancias perversas y tramposas. Ariztondo afirma lo que sigue: "¿Qué podemos hacer ahora las instituciones democráticas, los partidos, los agentes sociales, la inmensa mayoría ciudadana que ansía la paz? En primer lugar, involucrarnos personalmente en la defensa del derecho a la vida y a la integridad de las personas, denunciar su vulneración, y trabajar por el reconocimiento social y político de las víctimas. Porque hoy, en pleno siglo XXI nadie, ninguna fuerza política que pretenda actuar en democracia, puede justificar el uso de la violencia con fines políticos ni puede enmudecer y no denunciarla. Tampoco utilizarla con fines partidarios. En segundo lugar, hemos de profundizar en la democracia y trabajar para que la necesaria seguridad ciudadana merme al mínimo la libertad y proteja los derechos democráticos. Y, sobre todo, debemos deslegitimar el discurso de la violencia. El discurso, es decir, el argumento socialmente aceptado, es el oxígeno de los violentos, el que permite su pervivencia. Y hay en él un aspecto que quiero subrayar por su gravedad. Me refiero al sufrimiento. Y quiero ser clara en esta cuestión: las personas comprometidas con los valores cívicos y democráticos defendemos que los derechos deben ser protegidos por las instituciones democráticas y defendemos también que todos los sufrimientos deben ser paliados. Pero no es lo mismo un verdugo que sufre que una víctima inocente que sufre. Por eso, no podemos seguir invocando el sufrimiento indiferenciado para diluir las responsabilidades y difuminar la inocencia en una especie de culpa general. Si lo hacemos estaremos siendo profundamente injustos y, lo que es peor, estaremos aceptando el discurso de la violencia política con expresiones minimizadoras tales como “en ambas partes hay violencia” de modo que así nadie –o todos por igual- somos responsables. Esa especie de comprensión de los actos violentos contra inocentes víctimas, en un marco de sufrimiento general, es profundamente injusto y ayuda, como pocas cosas, a sostener el discurso de ETA. Quienes nos sentimos comprometidos con la cultura de la paz debemos pensar muy en serio sobre esta cuestión". Efectivamente, mucha gente debería reflexionar acerca de este particular. Empezando por Jone Goirizelaia, presente en la misma mesa que Ariztondo. Pero también algunos dirigentes políticos más, y no precisamente de Batasuna.

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