martes, agosto 28, 2007

Durango

ETA sigue intentando causar víctimas. Es lo único que sabe hacer. El viernes estuvo cerca de provocar una carnicería en Durango, con el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil. Este pasado fin de semana, los terroristas lo han vuelto a intentar en Castellón, tras secuestrar durante 72 horas a un matrimonio y a su hijo de cuatro años para robarles la furgoneta que pretendian utilizar como cebo explosivo. La eficacia de las Fuerzas de Seguridad y la coordinación internacional están resultando decisivas para frenar la escalada de violencia con la que ETA pretende reaparecer después del alto el fuego. Y, mientras, ANV se escuda en los ridículos argumentos de manual que siempre ha utilizado la izquierda radical para no condenar esta situación. Debe parecerle lógico que se pretenda sembrar el terror y la muerte por doquier, lo que no parece muy compatible con ningún tipo de acción política. Las cosas vuelven a estar donde estuvieron antes de la puesta en marcha del proceso de paz. Los terroristas y quienes les justifican, los que les jalean como si fueran héroes cuando son encarcelados, siguen empeñados en violentar el sosiego ciudadano y la voluntad democrática del país. Frente a ello, sólo cabe aplicar una receta. La de la unidad de los partidos políticos frente al terror, el apoyo a las Fuerzas de Seguridad y el rechazo total a cualquier tipo de colaboración con ANV. Esta es una cuestión tan seria, tan dramática, que no admite, por ejemplo, solidarizarse con quienes son objeto de chantaje, amenaza o actos violentos para, acto seguido, continuar gestionando los asuntos municipales de la mano de quienes consideran que ese estado de cosas es lo normal. Quienes tanto se preocupan de los asuntos internos de otros partidos, tal vez deberían reflexionar más sobre el particular.

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