jueves, septiembre 27, 2007

El boletín

Hay en Euskadi un boletín de la muerte, el Zutabe que elabora ETA, en el que cuando a uno se le menciona tiene que empezar a mirar a todos los lados cada vez que sale a la calle. Y bajo el coche. Y tiene que evitar rutinas, racionar sus salidas, ocultar su situación a algunos de los más próximos para que no padezcan, sufrir en silencio. Es la forma de entender la democracia de quienes quieren "llevar a Euskal Herria a un escenario democrático". Ahora debe haber aparecido el número 112 del panfleto, según cuentan los diarios que han tenido acceso a su contenido. En él la banda asegura que seguirá extorsionando y matando porque "la lucha es el arma más importante" que tiene "para llevar a buen puerto el proceso de liberación nacional". Además, critica a quienes "aquí y hoy, colaboran con el enemigo y repiten el mismo mensaje, muchos de ellos tratando de calmar sus conciencias". "Lo primero es una amenaza: rendíos o, por el contrario, sufriréis lo que nunca habéis padecido. Lo segundo, un insulto. Y lo tercero, traición y cobardía", explica ETA. En fin, nada nuevo, aunque todo tan inquietante como siempre para quienes hace tiempo que hemos sido catalogados en esa categoría siniestra de "enemigos" o "colaboradores". Desconozco a qué personas se menciona en esta ocasión en el Zutabe. A cualquiera que denuncie públicamente la opresión ejercida por los terroristas y por aquellos que los apoyan. Por esos mismos que luego serán jaleados y objeto de kalejiras de solidaridad en cuanto sean encarcelados. Hace ya tiempo, hará tres años, que me acusaron de periodista-policía. Lo hicieron a lo grande, a media página. Como me recordó el bueno de Gorka Landaburu es la misma etiqueta que le endosaron antes de enviarle a casa el sobre-bomba que le explotó en las manos. Así se entiende la libertad de expresión por estos lares. Pero lo más triste es la actitud de quienes dicen estar contra ETA y, sin embargo, jamás se implican en sus pronunciamientos públicos salvo para criticar al PSOE, al PP o a la Ertzaintza, por ejemplo. El miedo es libre, sí, pero resulta miserable echar pestes continuamente sobre aquellos que están directamente amenazados mientras se confraterniza con la izquierda radical pidiéndole tímidamente que, por favor, no les haga el juego a los malvados españolistas poniendo bombas y asesinando, porque de esa manera "se impide al avance hacia la independencia". Quienes desde esas mismas filas hemos sido tildados de "radicales" por negarnos a participar en semejante mascarada sabemos lo irrespirable que se vuelve el ambiente en estas circunstancias. Hace unos días me enteré de que un conocido andaba diciendo que "más de la mitad" de mis convecinos guerniqueses no me pueden "ni ver" simplemente por expresar libremente mis opiniones. Y el apoyo de mi ayuntamiento es, por supuesto, para los presos de ETA.

No hay comentarios: