sábado, septiembre 29, 2007

Pleno de política general (I)

Ayer pasé el día en Vitoria, asistiendo al pleno de política general del Parlamento vasco. Dio tanto de sí que a lo mejor conviene separar la parte más bien formal de las cuestiones de fondo. Empezando por las primeras, el ambiente fue el de las grandes ocasiones, aunque las expectativas apocalípticas de hace pocos años han menguado considerablemente. Ese es el primero de los problemas a los que se deberá enfrentar el lehendakari Ibarretxe: sus anuncios generan ya más escepticismo que temor o inquietud entre los partidos de la oposición. Escuché su discurso desde el set que la radio pública vasca había instalado en los pasillos de la Cámara para seguir los acontecimientos en directo. Fue una intervención larga, de más de dos horas, que guardaba la sorpresa para la parte final. A diferencia de otras ocasiones Lehendakaritza no repartió el texto al comienzo de su lectura por parte de Ibarretxe, lo que auguraba que habría novedades importantes. Conforme fue desgranando los detalles de su "hoja de ruta" para la convocatoria de una consulta el 25 de octubre de 2008, sábado, la agitación fue en aumento entre los periodistas, aunque tanto los dirigentes del PSE-EE como los del PP escucharon al lehendakari casi sin inmutarse. Hacia las 11.40 terminó la primera parte del pleno, tras dos horas y cuarto de discurso, y las caras de los políticos resultaron muy significativas. No ví a Josu Jon Imaz, que debió escabullirse para evitar el contacto con los medios. Begoña Errazti, de quien se dice cada vez con más fuerza que no repetirá al frente de EA a partir del congreso de noviembre por haber perdido la confianza del sector mayoritario, pasó cerca de donde yo estaba con un gesto que no sabría si interpretar como un saludo frío o una mueca de descontento. Más allá de las cuitas personales, eran los dirigentes de EA quienes más exultantes se mostraban. El esquema dado a conocer por el lehendakari se ajusta a la perfección a sus planteamientos. Mientras, Ezker Batua se felicitaba por la concreción en las fechas, al entender que ha llegado la hora de pasar de la exposición de principios a la presentación de un calendario esquematizado. Quienes parecen más conscientes de la inviabilidad de lo expuesto en la tribuna de la Cámara son, paradójicamente, ciertos dirigentes del PNV. Todos daban por supuesto que Zapatero no negociará nada con Ibarretxe y que éste tendrá que acudir al Parlamento a pedir autorización para convocar una consulta cuya pregunta aún no se conoce. Ese aval requiere de los votos favorables de EHAK, que se los dará de mil amores con tal de que el lehendakari y su partido tengan que demostrar hasta dónde están dispuestos a llegar. Este escenario, con ETA activa, produce escalofríos. Pernando Barrena y Joseba Permach estuvieron presentes en el interior del legislativo vasco, tal vez para poner voz a los guiñoles parlamentarios que les representan estos cuatro años. Que a nadie le quepa duda de que removerán el escenario político creado ayer a su antojo, sabedores de que sus nueve votos son decisivos para determinar el rumbo de la situación. Hay quien cree que hemos vuelto a la situación de 2002. Pero me da la sensación de que hay una gran parte de la sociedad vasca que no está dispuesta a permitir que sus políticos le ofrezcan siempre problemas y no soluciones.

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