viernes, octubre 26, 2007

Dos lenguas

Ayer se constituyó en Donostia el renovado Consejo Asesor del Euskera, órgano consultivo oficial para todo lo relacionado con la política lingüística. El acto, celebrado en el Parque Tecnológico de Miramón, estuvo presidido por el lehendakari Ibarretxe y la consejera de Cultura, Miren Azkarate. De entre los componentes de este organismo algunos han sido elegidos a título personal, para un período de tres años, en cuanto "personalidades de reconocido prestigio que inciden en el proceso de normalización lingüística", según reza el decreto de nombramiento. Siempre es de agradecer que a uno lo engloben en tan selecto grupo, y allí estuve, expectante, para conocer qué se espera de nosotros en el seno de un Consejo que tiene vocación de pluralidad. Una de las comisiones de trabajo que se van a crear desarrollará su tarea en el área de medios de comunicación y nuevas tecnologías y ahí será donde aporte mi granito de arena. Intentaré hacerlo guíado por una premisa básica que consiste en algo tan sencillo como que los vascos somos muy afortunados por tener dos lenguas. Una, el euskera, que nos es exclusiva y que constituye un auténtico tesoro a preservar. Su antigüedad y el misterio sobre su origen le conceden un halo especial, pero lo más importante es su carácter como extraordinario vehículo de comunicación que ha sabido adaptarse perfectamente a la modernidad, siendo como es, además, un idioma precioso. A este lado del Bidasoa nuestra otra lengua es el español, que nos abre las puertas del mundo globalizado y que compartimos con cerca de 500 millones de hablantes. Nos permite, entre otras muchas cosas, tener acceso a una riquísima literatura, a un panorama lingüístico diverso y enormemente enriquecedor y nos hermana con muchos pueblos de Latinoamérica y de otras partes del globo. De lo que se trata en Euskadi es de utilizar ambas lenguas con normalidad, con naturalidad, dando comodidad a todos los ciudadanos. Los idiomas son para tender puentes, para favorecer el entendimiento, y no deben ser nunca muros que separen y enfrenten. Desde esa óptica, es necesario avanzar para que todos los alumnos de la enseñanza básica conozcan y utilicen con corrección tanto el euskera como el castellano, combinándolos con el aprendizaje del inglés como lengua global. Hablo indistintamente con mis amigos y mi entorno en general en las dos lenguas oficiales y aspiro a que mis conciudadanos también puedan hacerlo desde la mayor libertad, valorando y sintiendo como suyas tanto la una como la otra. Ese es el reto y en ayudar a acercarnos a su cumplimiento pondré mi mejor empeño.

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