martes, octubre 02, 2007

La despedida de Imaz

El Alderdi Eguna de este pasado domingo sirvió de despedida al presidente del EBB del PNV, Josu Jon Imaz. Conforme a su forma de ser, lo hizo anteponiendo la unidad de su partido a consideraciones de índole personal y recordando las líneas básicas de su forma de entender la política vasca. Ante quienes parecen concebir la sociedad vasca como un todo homogéneo que únicamente debe negociar hacia fuera, el todavía máximo dirigente jeltzale propone el acuerdo entre diferentes hacia dentro, asumiendo plenamente la enorme pluralidad del País Vasco. Las reglas del juego básicas se acuerdan, en cualquier país, entre los representantes de las principales corrientes políticas. No se pueden imponer mediante mayorías ajustadas. La pretensión de medirse a través de la acumulación de fuerzas tiene poco recorrido en términos de solidez política. Como mucho, puede resultar rentable en la cuenta de resultados electorales, aunque para eso es necesario que la otra parte actúe destapando la caja de los truenos, y no va a ocurrir en esta ocasión. En cualquier caso, elevar la tensión política de forma gratuita en un territorio en el que persiste el terrorismo no es un ejercicio cabal. Imaz lo expresó claramente: lo que está en juego no es la transversalidad, que en Euskadi viene obligada porque lo impone así la propia sociedad vasca, y no un agente externo. Lo que se va a decidir es quién lidera esa operación para renovar el actual marco de acuerdo. Quien se escore demasiado no podrá hacerlo. Y la percepción que sobre este particular tienen los afiliados de un partido no suele coincidir en muchas ocasiones con la de sus votantes. En política el corazón es importante, pero la cabeza también. Imaz se ha despedido como siempre actuó, dando ejemplo de sensatez.

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