lunes, octubre 15, 2007

Reunión en Moncloa

Zapatero e Ibarretxe se verán las caras mañana. He asistido a las suficientes reuniones entre ambos en Moncloa para sospechar que se tratará más de escenificar que de dialogar. Y más ahora. El punto de encuentro entre ambos dirigentes es imposible en estos momentos. Lo es porque nos encontramos a cinco meses de las próximas elecciones generales, con el PP pisándole los talones al PSOE, y, sobre todo, porque, casi en cualquier circunstancia, no es viable un acuerdo sobre lo que Ajuria Enea entiende como derecho a decidir. El presidente del Gobierno reprochará al lehendakari que no lleve bajo el brazo un amplio consenso entre los partidos vascos como paso previo e indispensable para negociar en Madrid. Ese es el talón de Aquiles del calendario anunciado en el Parlamento vasco el pasado 28 de septiembre. En un país en el que no existe acuerdo ni siquiera a la hora de identificar a los propios vascos, la progresiva construcción de un suelo común debería ser lo más perentorio. Es en Euskadi donde hay que llegar a entendimientos básicos y para ello la ausencia de violencia es una condición inexorable. No se pueden tocar todas las puertas, y menos las de la izquierda radical, mientras ETA siga activa. La voluntad de acuerdo entre los partidos vascos debe basarse en el apartamiento definitivo del terrorismo. Sólo a partir de ese punto será posible desbloquear los canales políticos y llegar a consensos de mínimos para la convivencia. Se ha demostrado que los atajos no sirven, y tampoco la imitación de modelos ajenos. El País Vasco se debe construir en paz entre todas sus expresiones políticas para trasladar después a las Cortes esos grandes acuerdos. Y eso exige firmeza ante la izquierda radical en su conjunto, incluida ETA, junto a la oferta de diálogo político generoso a partir de que se abandone la práctica de la violencia o el apoyo a la misma. Por muchas vueltas que se le quiera dar a este esquema, es el único que permitirá que las cosas cambien de verdad y que nadie juegue al ventajismo político bajo amenaza.

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