jueves, octubre 25, 2007

¿A un año de la consulta?

Hoy es 25 de octubre. Fecha evocadora como pocas en la historia vasca. Tal día como hoy, pero en 1839, se promulgó la ley que limitó los Fueros a los principios de la "unidad constitucional" y, en 1979, se aprobó en referéndum el Estatuto de Gernika. Tras esos dos grandes hitos, este día ha producido algunos más, de menor calado político, al menos en la práctica, como cuando en 2003 fue presentado el que se conocería como Plan Ibarretxe. En teoría, justamente dentro de un año deberá celebrarse también la consulta anunciada por el lehendakari bien para refrendar un acuerdo previo, lo que parece imposible a estas alturas, o bien para que los ciudadanos se pronuncien sobre la actividad de ETA y el diálogo entre partidos. Este último emplazamiento parece más bien destinado a desarrollar músculo electoral que a convertirse en realidad. Si de aquí a junio no hay acuerdo con el presidente del Gobierno, ya sea Zapatero o Rajoy, el Parlamento vasco tendría que decidir si "autoriza" la consulta propuesta por el tripartito. En el caso de que EHAK dé los votos para que la Cámara conceda su visto bueno mayoritario, se abren dos escenarios posibles. El Gobierno vasco puede llevar el enfrentamiento con el Estado hasta las últimas consecuencias, con la grave escalada de conflictos que podría generarse hasta octubre pero midiendo el nivel de tensión en beneficio propio, o, en vista de la oposición del Gobierno central a facilitar la celebración de esa consulta y, no lo olvidemos, de los importantísimos problemas logísticos que ésta acarrearía en caso de tener que celebrarse con la oposición de muchos ayuntamientos y de la Diputación alavesa, en cuyas Juntas Generales PP y PSE-EE tienen la mayoría, el lehendakari podría optar por unas elecciones autonómicas adelantadas que, en principio, están contempladas en primera instancia para el supuesto de que el Parlamento rechace el llamamiento a los ciudadanos para ese próximo 25 de octubre. Por tanto, lo más probable es que, en cualquiera de los casos, los comicios autonómicos se conviertan en la famosa consulta que, además, no garantizaría un grado de participación suficiente por el rechazo de populares y socialistas y la falta de implicación de la izquierda abertzale, que la quiere extender a Navarra. Por mucho que los sondeos, como el realizado estos días por el Gobierno vasco, indiquen que el 65% de los electores acudiría a pronunciarse en las urnas, ejemplos como el catalán dan buena cuenta de lo que ocurre cuando los políticos agotan a los ciudadanos. Y todo esto para que, al final, tanto en las elecciones generales como en las autonómicas del año que viene se compruebe, una vez más, que Euskadi se constituye sobre una pluralidad extrema que exige el entendimiento entre diferentes desde una concepción dinámica del derecho a decidir.

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