lunes, noviembre 05, 2007

Apuntes de viajes (Estados Unidos)


He visitado dos veces los Estados Unidos. La primera, por motivos familiares, me llevó en 1999 a San Francisco, aunque incluyó también un viaje inolvidable, una auténtica aventura en coche, cruzando California, Nevada y parte de Idaho. La segunda se debió a razones profesionales e incluyó visitas a Boston, Nueva York y Chicago. En Europa, sobre todo en determinados ámbitos ideológicos, existen aún hoy prejuicios muy generalizados sobre el país que ahora, lamentablemente, gobierna George W. Bush, aunque la realidad, al menos en las grandes urbes, poco tiene que ver con esa imagen que asemeja a los norteamericanos con cierta chabacanería autosuficiente y un conservadurismo casi fanático. Estados Unidos es también un país donde bullen las ideas, que está a la vanguardia del progreso en determinadas materias y con un sólido historial de defensa de las libertades civiles. Por el contrario, la otra cara de la moneda viene marcada por la pena de muerte, la defensa durante muchas décadas de dictaduras sangrientas o la falta de un sistema de bienestar, incluido el de la Seguridad Social, que dé cobijo a los más necesitados de entre sus ciudadanos. En la primera visita me maravilló el carácter europeo de San Francisco, la pujanza e influencia de la comunidad gay de la ciudad y, por supuesto, la fortaleza económica de zonas como Silicon Valley o Napa Valley. Cruzar el Golden Gate u observarlo desde la distancia es una experiencia increíble, a la que ayuda la grandiosidad de la bahía a la que asoma la ciudad. La visita a la mítica prisión de la isla de Alcatraz, los viajes en el tranvía o el bullicio de Pier 39 y de Chinatown son, asimismo, recuerdos imperecedos, como lo es el paseo por Sausalito, una coqueta localidad en la que hay un bar llamado Gernika. La segunda visita se llevó a cabo en 2003, en abril concretamente. Las Torres Gemelas ya habían sido derribadas por el terrorismo islamista y el país se hallaba sumido en una especie de fiebre patriótica y antifrancesa, por la negativa del gobierno galo a participar en la coalición formada por los que apoyaron la invasión de Irak. El día 9 contemplé el derrumbamiento de la gigantesca estatua de Sadam Hussein en Bagdad desde el televisor de la habitación del hotel en Chicago. La ciudad del Estado de Illinois me impresionó por su elegancia, por su arquitectura bien ordenada y deslumbrante. Pocos días antes habíamos estado en Boston, cubierto de nieve por aquel entonces. Rezuma historia en cada rincón y destaca por su carácter liberal y abierto. Y qué decir de Nueva York. Pasear por la Quinta Avenida, por cualquier rincón de Manhattan, es como adentrarse en un sueño. Visitamos el Bronx, y allí, en su pequeña parroquia, nos recibió el obispo auxiliar de la ciudad de los rascacielos, el vasco Josu Iriondo, quien, a su vez, había sustituido en el cargo a Francisco Garmendia. Este barrio, presentado en muchas películas como una zona llena de peligros, con edificios incendiados, es, hoy en día, una zona regenerada y que está recuperando lo mejor de su pasado. En definitiva, visitar los Estados Unidos ayuda a romper prejuicios absurdos y nos descubre un país infinitamente más plural y diverso de lo que imaginábamos. Nos pone ante nuestra pequeñez en el mundo y enseña a juzgar a los demás desde la comprensión de los matices.

PD: La foto está tomada en Boston, a principios de abril de 2003, frente al bar en el que se rodaron las escenas exteriores de la serie Cheers. Todos los compañeros de los medios de comunicación presentes en la instantánea dimos allí buena cuenta de una cena muy americana.

No hay comentarios: