domingo, noviembre 25, 2007

El balance de Zapatero

El presidente Zapatero ha asumido esta mañana en un acto político celebrado en Fuenlabrada la candidatura a la reelección en nombre del PSOE. Dice que buscará ampliar la actual mayoría socialista para quedar libre de hipotecas parlamentarias. En principio, si nada cambia de aquí a marzo todo apunta a unos comicios reñidos, en los que los restos del sistema D'Hont pueden dar más de un quebradero de cabeza a los principales contendientes. Zapatero ha cumplido lo que prometió hace cuatro años. Sacó las tropas de Irak, ha impulsado avances de calado en materia social y se arriesgó para intentar lograr la paz en Euskadi. Sin olvidar que las reformas territoriales que parecían malditas al comienzo de la legislatura han ido generalizándose con criterios similares en diversas comunidades autónomas, aunque queda por ver qué ocurre con el nuevo Estatut de Cataluña sobre el que pesan recursos de inconstitucionalidad, el más solvente de ellos presentado por el Defensor del Pueblo. A pesar de los errores o de los desajustes, el electorado de centro-izquierda ha podido ver reflejadas sus ansias de cambio en las políticas del Gobierno actual. Los problemas que se han ido planteando no han sido precisamente menores y, a pesar de contar con una mayoría muy ajustada en el Congreso, el Ejecutivo no se ha arredrado y ha dado pasos, en algunas ocasiones siendo muy consciente del desgaste que ello le iba a ocasionar. Por ello, Zapatero se presenta a la reelección con una buena base de cambios legislativos y un alto nivel de simpatía entre el electorado de centro-izquierda, aunque es bien cierto que lo atípico de las vísperas de los comicios de 2004 han envenenado las relaciones PSOE-PP hasta la actualidad, generando una división nunca conocida desde la transición entre las dos grandes formaciones españolas. La falta de entendimiento en cuestiones básicas entre quienes gobiernan y quienes lideran la oposición nunca es buena en ninguna sociedad democrática y, por ello, lo más lógico es que tras las elecciones de marzo, sea cual sea el resultado, las pasiones se atemperen y se haga un esfuerzo por la moderación y el encuentro, no sólo entre socialistas y populares sino incluso con aquellas fuerzas políticas que son determinantes en sus respectivas comunidades autónomas. En ese sentido, el PP deberá rebajar el tono de sus constantes acusaciones. Se mire por donde se mire y aunque se reconozcan equivocaciones en el proceso de paz en Euskadi, por ejemplo, es un auténtico despropósito que los de Rajoy acudan a manifestaciones en las que se equipara a Zapatero con ETA. El electorado suele premiar la moderación en las formas, la voluntad de diálogo, el buen hacer en política económica, la ampliación de derechos sociales y la transparencia en la gestión. A estas alturas, España parece abocada a unas elecciones muy polarizadas, pero Zapatero parte con la ventaja del que gobierna y puede presentar un listado de logros. Y cuanto más radicalice su discurso el PP más posibilidades tendrán los socialistas de repetir mandato.  

1 comentario:

Anónimo dijo...

Eso, eso, que hablen, critiquen y que no paren. Cada vez que Losantos, Pedro Jeta o alguno del PP suelta un disparate, los de izquierdas ganamos un buen puñado de votos.
Cada vez mejor el blog.. cómo se nota el descanso ;)
un abrazo.
Jose