viernes, noviembre 30, 2007

Se va Errazti

El rumor me llegó en septiembre: "Begoña Errazti no volverá a presentarse a la presidencia de EA". Así lo hice saber en Deia y también ha quedado comentado en algún post anterior en este mismo blog. Ahora se confirma, a través de ella misma, la marcha de la que ha sido máxima dirigente de EA en los últimos ocho años. De partida, es justo reconocer que su papel no ha sido nada fácil por haber tenido que sustituir al carismático Carlos Garaikoetxea. Más aún cuando los años han ido achicando el espacio que su partido pudo tener cuando se creó en 1986. EA nació como formación socialdemócrata e independentista frente a un PNV que en aquella época aparecía muy unido a la ideología democristiana, con cierta estrechez de miras en algunos capítulos de índole social y en pleno despegue de la colaboración con los socialistas en el Gobierno vasco, haciendo gala de un renovado espíritu autonomista. En 2007 nadie puede negar que la formación jeltzale practica políticas sociales de corte socialdemócrata y que busca convertir el autonomismo de antaño en una especie de soberanismo limitado cuyo propósito sería la consecución de un nuevo pacto con el Estado que dé a Euskadi todos los instrumentos de autogobierno salvo los expresamente atribuidos a los Estados en la teoría clásica. EA, sin embargo, sigue yendo más allá y reclama una República Vasca independiente en el seno de la Unión Europea, aunque no explica cómo pretende desarrollar esa iniciativa de manera viable. En ese sentido, en lo que se refiere a los grandes principios, la actividad pública de Begoña Errazti se ha caracterizado por enunciar una y otra vez frases grandilocuentes sin contenido concreto aparente. Proclamar que uno es más abertzale que nadie con el 5% de los votos en Álava y Bizkaia y algo más del 12% en Gipuzkoa puede servir de desahogo sentimental pero revela, al menos, poca conexión con la voluntad popular y una escasísima capacidad para determinar el futuro político vasco. Otra cosa bien distinta es que EA, junto a antiguos dirigentes de formaciones en la órbita de la izquierda abertzale, haya podido influir, y creo que sí lo ha hecho, en la estrategia de una parte del PNV en su apuesta por la acumulación de fuerzas nacionalistas. Sin ir más lejos, el secretario general de EA, Unai Ziarreta, está insistiendo estos días en la necesidad de conformar un "bloque" de partidos de cara a las elecciones generales que compartan la defensa del "derecho a decidir", aunque no parece posible que el PNV participe de esa idea. El milagro de EA bajo la presidencia de Begoña Errazti ha consistido, precisamente, en mantener una influencia política y una presencia institucional muy por encima de lo que le han venido concediendo los votos contantes y sonantes. El harakiri político de Batasuna, dejándose arrastrar gustosamente por ETA, y la negativa del PNV a gobernar junto al PSE-EE han facilitado esa situación. De cara al futuro, el problema de EA consiste en que hace un año se desmarcó electoralmente de la formación jeltzale para remarcar su discurso diferenciado y, ahora, de cara al 2008, la hoja de ruta anunciada por el lehendakari Ibarretxe no le deja oxígeno para actuar de forma autónoma al margen de algún tipo de alianza con el propio PNV. Sin olvidar, como problema doméstico, que necesita como agua de mayo elegir a un nuevo presidente del partido con una mínima solidez. Errazti cavó su tumba política cuando a finales de hace dos veranos apostó en primera instancia por continuar ligada al PNV de cara a los comicios municipales y forales que se celebraron en marzo. Los guardianes de la ortodoxia en el sector mayoritario que ella lideraba hasta entonces no le perdonaron semejante desmarque y le pasan factura en este congreso. EA siempre se ha caracterizado por una vida interna cainita y unas citas congresuales intensas en las que sólo faltaban los hermanos Marx. En el terreno personal, no puedo decir nada malo de Begoña Errazti. Siempre distinguió dos planos: el de la crítica política, que me reprochó cara a cara en alguna ocasión, y el profesional, en el que me halagó con palabras muy amables. Comienza una nueva etapa en la historia de EA. ¿Será la del viaje a ninguna parte?   

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