jueves, noviembre 01, 2007

Sobre el diálogo

Dice la abogada Jone Goirizelaia que el colectivo Ahotsak sigue funcionando tras la ruptura de la tregua por parte de ETA. Siempre pensé que tanto éste como cualquier otro grupo de similares características -Foro Nacional de Debate y sucedáneos- estaban condenados al fracaso porque no partían de una premisa básica: el rechazo a la violencia por parte de todos sus integrantes. Jamás se avanzará ni un milímetro si lo que se pretende es llegar a un 'totum revolutum' poniendo a la par el terrorismo de ETA y, pongamos por caso, la intervención de la Ertzaintza contra una manifestación ilegal. Se le darán mil vueltas a la situación en Euskadi, la metafísica se adueñará de los debates y la participación de los demócratas en semejantes foros sólo servirá para que la izquierda radical se vea a sí misma de igual a igual. En democracia el debate político es consustancial al propio marco de libertades y la exigencia básica para participar en él es bien sencilla: respeto para el adversario político, asunción de la propia representatividad en función de la voluntad popular y renuncia a la violencia. Incluso para buscar salidas al problema terrorista resulta necesario que todas las partes asuman esos principios. Se puede debatir todo lo que se quiera con quienes siguen pensando que las pistolas solucionarán los problemas en Euskadi, pero siempre será un diálogo desigual. Unos acudirán a esos foros únicamente con sus argumentos y con la legitimidad que les concede su peso en la sociedad, y los otros compatibilizarán su discurso con la siniestra actividad de sus escuadrones de la muerte. En esas condiciones es imposible hallar resquicios para los diagnósticos compartidos, por muy mujeres que sean las componentes de un grupo o por muy nacionalistas que sean quienes comparten un foro.     

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