miércoles, diciembre 05, 2007

Otra vez la unidad

Cuanto más de cerca se padece la situación de violencia en Euskadi más clara se tiene la necesidad de la unidad de los partidos democráticos frente al terror. Por eso ha resultado tan descorazonadora esta legislatura que ya acaba. El partidismo más zafio se ha adueñado de una de las materias más sensibles en cualquier país democrático que sufra los continuados ataques del terrorismo. Cuando en las calles de Euskadi se insulta o se agrede a quien defiende el Estado de Derecho o la labor de las Fuerzas de Seguridad o, en definitiva, los más básicos instrumentos para la convivencia, poco importa a los violentos o a sus defensores si uno es de tal o cual partido. Se limitan a advertir-amedrentar-amenazar-agredir con sus prácticas mafiosas a cualquiera que tenga bien claro un orden de prioridades que descansa, sobre todo, en la defensa de las libertades. Es por eso que cuanto más se vive esa realidad, más absurda parece toda la alharaca partidaria. En Madrid, a convocatoria de todas las formaciones parlamentarias, se concentraron ayer en la Puerta de Alcalá unas 6.000 personas. Es poco, muy poco. Pero no parece haber muchos más voluntarios para participar en actos que puedan terminar reflejando una profunda división, el deseo de cobrarse viejas facturas. Lo importante, lo verdaderamente esencial es que hoy ha muerto Fernando Trapero y el sábado, Raúl Centeno. Que fueron vilmente asesinados por unos terroristas. Que quienes cacarean a diario clamando por los derechos humanos han vuelto a callar ante tan salvaje atentado. Que en Euskadi la defensa de unas ideas cuesta muchos disgustos e incluso puede pagarse con la vida. Eso es lo deben tener siempre en cuenta los partidos políticos en todas y cada una de sus actuaciones. No es tiempo de perderse en acusaciones estériles, ni en insultos bochornosos. Es el tiempo de actuar como una piña para frenar a los terroristas.

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