sábado, junio 30, 2007

A juicio

Ayer se hizo público un nuevo auto del magistrado Roberto Sáiz sobre el conocido como "caso Ibarretxe" por las conversaciones mantenidas con representantes de Batasuna, o de la izquieda abertzale, tanto por el propio lehendakari como por los dirigentes del PSE-EE Patxi López y Rodolfo Ares. Esta resolución decide la transformación de las diligencias previas en procedimiento abreviado, con traslado de esas diligencias a las partes para que, en el plazo común de diez días, soliciten el sobreseimiento de la causa total o parcial, la apertura del juicio oral formulando escrito de acusación o, excepcionalmente, la práctica de diligencias complementarias. En el escrito del juez, de 73 páginas, se desgranan las disquisiciones en torno a si Batasuna e izquierda abertzale son sinónimos, cuestión clave para la suerte del procedimiento. Entre otros testimonios recoge el mío propio, de cuando tuve que declarar ante el señor Sáiz en calidad de testigo. Esa parte reza así: "D. Joseba Arruti (diario DEIA), a la pregunta de si cuando se refiere a esta reunión del día 6 de julio del año 2006, entiende que se produjo entre representantes del Partido Socialista de Euskadi, Euskadiko Eskerra (sic) y representantes del ilegalizado partido político Batasuna, en su condición de tales, por ambas partes, es decir, como representantes de tales partidos, declaró que "yo creo que ahí se explica perfectamente el hecho de que por parte del Partido Socialista se negaba que fuera así; Otegi, en cambio, sí que hizo esa mención. Y para los periodistas, suele ser bastante problemático el saber exactamente, quiénes o a quién representan, en este caso, quienes se sentaban frente al Partido Socialista. Nosotros, habitualmente, yo creo que muchos medios solemos utilizar: "representantes de Batasuna", o se denomina a Otegi "portavoz de Batasuna". Posiblemente también es un recurso periodístico, para que los lectores, bueno, se ubiquen mejor. Y yo creo que es básicamente eso un recurso periodístico. Ya sabemos que Batasuna está ilegalizada, que en teoría nadie puede reunirse con la formación que está ilegalizada. Pero en este caso, supongo que también la mención a Batasuna en el texto, se justifica precisamente porque Otegi expresó que estaba representando a la Izquierda Abertzale y Batasuna" y que el término "Izquierda Abertzale" "habitualmente si, se utiliza, para, para referirse al entorno de Batasuna", y que cuando hace este tipo de artículos donde intervienen Arnaldo Otegi, Olatz Dañobeitia y otros dirigentes de Batasuna, de la Izquierda Abertzale, lo está haciendo como sinónimo de Batasuna". Visto lo visto, tengo la sensación de que me tocará repetirlo en el juicio oral.

viernes, junio 29, 2007

El epílogo

Cuando un proceso acaba, ETA y su entorno acostumbran a filtrar su versión interesada del desarrollo del mismo al diario Gara, para intentar justificar la vuelta al asesinato, la amenaza y el chantaje. Se suele tratar de culpar a todos los demás del fracaso en cuestión. Al PP y al PSOE, independientemente de su papel de gobierno u oposición, se les caracteriza como partidos ajenos a lo vasco, defensores del mantenimiento de un statu quo "impuesto" y adalides de la "represión". El PNV, por su parte, es presentado como traidor, siempre con la vista puesta en el "negocio" y colaborador necesario de los "ataques a Euskal Herria". Paranoia pura, en definitiva. En cualquier caso, de la literatura fantástica que cultivan los palmeros de ETA sí pueden extraerse, al menos, dos conclusiones. La primera es que la propuesta de Anoeta, tal como se formuló y se explicó, fue un fraude. No es que la banda no haya permanecido al margen del diálogo político, sino que ha querido intervenir en ese ámbito desde el primer momento y, aunque en una primera fase lo hizo por vía interpuesta, a partir de la parálisis de noviembre se quitó la careta definitivamente. El esquema de la izquierda abertzale no es el presentado en el Velódromo a finales de 2004. Es otro bien distinto, que consiste en que Batasuna impone una parte importante de sus tesis al resto de partidos no en función de su representatividad, sino por tener a ETA detrás. Da igual que el PNV, el PSOE o el PP sumen más apoyos entre los vascos. De lo que se trata, al margen de lo que vote la sociedad vasca, es de forzar la voluntad del resto de formaciones políticas como peaje para acabar con el terrorismo. Por eso, mientras Batasuna no se mire en el espejo y se asuma como es, en su auténtica dimensión política, no será posible llegar a acuerdos. La segunda conclusión de lo publicado es que Navarra ha sido la verdadera clave del proceso y de su ruptura. Negociar presentando propuestas inasumibles es como negar el diálogo. La izquierda abertzale pretendía impulsar la creación de un llamado Consejo Navarro-Vasco con capacidad de iniciativa legislativa y la unión de los cuatro territorios para 2011. Puro realismo político, vamos. La posterior propuesta autonomista de Otegi obviaba lo esencial: que el actual marco legal, acordado en la transición con el concurso de PNV, UCD y PSOE, entre otros, ya contempla la posibilidad de esa unidad. Pero lo hace bajo una premisa tan básica como democrática: el respeto a la voluntad de los navarros. Ahí se resume la cuestión. A ETA y a quienes giran en su órbita no les importa lo que opinen los ciudadanos. Buscan imponer sus tesis mediante la fuerza o a través de una oferta para dejar de utilizarla. Mientras sigan funcionando con ese esquema mental y político, no hay salida. Y es conveniente que antes del próximo intento para buscar una solución dialogada alguien se lo explique con claridad. Para que no haya más epílogos, más relatos del fracaso.

domingo, junio 24, 2007

Agenda de la semana

Ekainak 25, astelehena: Euskadi Irratiko solasaldi politikoa, Imanol Muruarekin batera (8.20)
25 de junio, lunes: Tertulia política del programa Ganbara de Radio Euskadi, junto a María Antonio Iglesias, Ana Garbati y Dani Gómez Amat (22.30)
27 de junio, miércoles: Análisis de la actualidad política en el programa Políticamente Incorrecto de ETB-2, junto a Luis R. Aizpeolea, Ana Garbati, Miguel Platón, Martxelo Otamendi y Mariano Ferrer.

Ayamonte

ETA se dispone a convertir en realidad sus amenazas. Los más de cien kilos de explosivos hallados en el vehículo del que huyeron varios terroristas en Ayamonte así lo atestiguan. El día menos pensado volverá, con toda su crudeza, un pasado que creíamos en vías de superar. Pero, a pesar de todo, se superará. La inmensa mayoría de la sociedad vasca ha apostado por ello hace tiempo y no tolerará una vuelta atrás prolongada a lo más oscuro de la historía del País Vasco. Quienes sólo ofrecen un presente y un futuro de violencia se están quedando cada vez más solos en la calle. ANV reunió el pasado sábado en las calles de Bilbao a unas 7.000 personas, muy por debajo de las cifras que eran habituales para la izquierda abertzale. La deslegitimación social del terrorismo se está abriendo camino, lenta pero inexorablemente. Y es un proceso irreversible. Esa batalla silenciosa por ganas espacios públicos para quienes defienden la convivencia y la democracia terminará por derrotar a los violentos. Puede parecer puro voluntarismo, más aún vista la cosecha de votos de ANV, pero incluso entre sus filas se empieza a reconocer que el terrorismo no puede ser el instrumento para ningún logro político. La sociedad vasca debe mostrarse sin fisuras en defensa de la paz y la libertad. Batasuna ha de ver que Ayamonte no es el camino. Hay que hacérselo ver cada día, dando la cara en la calle. Son momentos difíciles, de tensión contenida, de honda preocupación en muchas casas. Es la hora de cerrar filas en favor del diálogo como único instrumento válido en democracia. Por eso resulta tan lamentable que haya quien todavía no se quiera dar por enterado de que no se amansa a un tigre con caricias. EA, otra vez, araña unas cotas miserables de poder local subido a la grupa de ANV. Cuánta irresponsabilidad.

martes, junio 19, 2007

Citas


"Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga"

Victor Hugo (1802-1885)

lunes, junio 18, 2007

Recuperar el Athletic

Ya era hora de que acabara la Liga. Tras felicitar al Real Madrid, campeón por trigésima ocasión, en Bizkaia se impone reflexionar sobre las desventuras del Athletic. Un equipo ramplón que se mantiene en Primera gracias a la configuración, prácticamente inédita en Europa, de una Liga de veinte clubes. Desde comienzos de los años 80, con aquellos campeonatos logrados por auténticos fajadores del futbol, el languidecimiento del Athletic viene siendo imparable. La garra de antaño se ha vuelto miedo ante las dificultades, y la casta, amaneramiento. La profesionalización del futbol hasta lo absoluto no ayuda a clubes como el de Bilbao, fieles a una filosofía romántica apegada a la tierra. Eso resta posibilidades, pero no, seguramente, hasta los bochornosos límites actuales. La nefasta gestión de Lamikiz, reconvertido en tres años de candidato extravagante en presidenciable bendecido, fue el punto de partida de esta aguda crisis, aunque la deriva viene de lejos. Elegir bien al próximo máximo mandatario del club, estructurar un cuadro técnico capacitado y solvente, maximizar las posibilidades de Lezama y fichar con tino son algunos de los pasos obligados, sin olvidar el de deshacerse de quienes esta temporada no han demostrado el nivel requerido para estar en Primera División. Mantener la filosofia que le hace singular obliga al Athletic a no cometer errores que otros sí se pueden permitir. La exigencia de unión a la masa social debe partir de una presidencia del club que demuestre suficiente capacitación, y no puro forofismo. A día de hoy, la desorbitada cobertura que los medios de comunicación de Bizkaia han dado al Athletic estos últimos días es el mejor reflejo del declive. Parecía que se jugaban la Liga, el acceso a la Liga de Campeones o a la UEFA, pero simplemente trataban de salvar la categoría como almas en pena. Esa parece la máxima aspiración a estas alturas.

domingo, junio 17, 2007

Agenda de la semana

Ekainak 18, astelehena: Euskadi Irratiko solasaldi politikoa, Imanol Muruarekin batera (8.20)
18 de junio, lunes: Tertulia política en el programa Ganbara de Radio Euskadi, junto a Bosco Esteruelas y Ana Garbati (22.30)
20 de junio, miércoles: Tertulia del programa Hoy por Hoy de la Cadena Ser, con Carles Francino (9.00)

Crónicas políticas (V)

La forma en que los diversos sentimientos de pertenencia deben complementarse en Euskadi es una de mis mayores preocupaciones. El 1 de febrero de 2004 se publicó en Deia esta crónica, en la que exponía mi punto de vista sobre cuestiones que, a día de hoy, siguen de actualidad.

Viejos mitos, tozudas realidades

El encuentro del ex “conseller en cap” de la Generalitat de Catalunya Josep Lluis Carod-Rovira con miembros de la organización terrorista ETA ha generado, junto a otras muchas reflexiones que no atañen directamente a Euskadi, un vivo debate acerca de la conveniencia o improcedencia de negociar con quienes empuñan las armas. Quienes defienden la primera opción alegan que los fenómenos de tipo violento con pretensiones políticas sólo pueden encauzarse de forma definitiva mediante el diálogo y, aunque no se diga, con algún tipo de transacción. Frente a ello, conviene remarcar que el rechazo a negociar con aquellos que llevan en su tarjeta de presentación el asesinato de 855 personas y tienen como principal objetivo la destrucción de un entramado institucional legítimo equivale a defender la dignidad y el sustento democrático –aún con todas sus lógicas, e incluso ilógicas, imperfecciones– del actual marco político. Corresponde a los partidos, en base al apoyo popular que recaban, la labor de dialogar y negociar con el objetivo de definir entre todos ellos los elementos básicos de las reglas de juego que posibiliten la convivencia. La concesión del más mínimo grado de legitimidad a un grupo terrorista para que influya en el tablero democrático o condicione los marcos legales ataca, directamente, la esencia misma de un régimen de libertades. Desde ese punto de vista, el nacionalismo vasco tiene la obligación de estar en primera línea en la lucha contra ETA, sin agachar la cerviz en ningún momento y trabajando con ahínco para evitar cualquier tipo de desgarro social. La construcción de una colectividad de iguales en derechos y obligaciones es absolutamente incompatible con cualquier muestra de condescendencia, por nimia que sea, hacia quienes pretenden imponer su ley vaciando el cargador de una pistola o activando un coche bomba. ETA es la principal enemiga del respeto a la voluntad de los vascos. Y lo es porque pretende imponer con saña su visión uniforme y totalitaria del país, obviando que la pluralidad es una de las características básicas de la sociedad vasca. Todos los habitantes de Euskadi son igual de ciudadanos e igual de vascos, independientemente del referente de pertenencia nacional de cada cual, y todos tienen el mismo derecho a vivir ese sentimiento sin ningún tipo de ruptura con los que consideran sus vínculos esenciales. Esta forma de sentir lo vasco no tiene nada que ver con el esencialismo de quienes anteponen un territorio a la voluntad de quienes lo habitan. Y es, precisamente, el respeto a la expresión democrática del mandato popular la que imposibilita cualquier negociación con quienes pretenden suplir su falta de apoyo ciudadano con la práctica de un terrorismo atroz. Además, claro está, de infinitas motivaciones éticas. Es hora de acabar con viejos mitos, con prejuicios absurdos y con visiones parciales y reduccionistas. La Euskadi de todos requiere del diálogo entre todas las expresiones políticas y de la reconstrucción de los puentes entre nacionalistas y no nacionalistas desde el respeto a lo que se ha construido en los últimos 25 años. Porque Euskadi o es de todos o no será.

Nuevos ayuntamientos, viejas actitudes

Si quedaba algún despistado que tuviera dudas sobre lo que es la actual ANV, ayer se le despejarían definitivamente, salvo que padezca miopía aguda. Cual monstruo político, ha revivido por obra de Batasuna para llegar allí donde la formación ilegalizada no podía. A los ayuntamientos, por ejemplo. Las gentes de la izquierda radical tienen entre sus características la de repetir determinadas consignas hasta que se las creen a pies juntillas. Al ser jornada de constitución de los nuevos consistorios, tocaba pedir "respeto a la voluntad popular" y denunciar que en España hay "demokrazia zero". Quienes son corresponsables, por acción u omisión, de que la mayoría de los electos vascos estén amenazados y vayan escoltados exigen, a voz en grito, que prime el deseo de los ciudadanos. No es pequeña la paradoja. Si partieran de la asunción de algo tan básico como que hay que respetar la vida de quienes no piensan como ellos, podrían encauzar sus energías hacia empresas más acordes con la civilidad. Lekeitio fue un ejemplo claro de cómo entienden la acción quienes la llevan en sus siglas. Amplio repertorio de insultos y amenazas, la urna en la que se votaba para elegir alcalde arrojada por la ventana... José María Cazalis, sufrido regidor de la villa marinera, comparaba lo padecido ayer con la situación de Alemania en 1933. Tenemos el totalitarismo al cabo de la calle. Los vociferantes de mano alargada y puño dispuesto no ven más allá de sus propias ideas (?) políticas, ni muchas más personas que quienes les acompañan en ese viaje a las cavernas. Todo lo demás es fascismo, otra paradoja, o lo que para ellos es su peor variante, el españolismo, identificado con Franco, como corresponde a quien se ha quedado anclado en el abecé de la política y de la vida, al que no es capaz de avanzar por la senda de la gradación, de los matices. Por el camino de la complejidad, de los matices, en definitiva. Y, por supuesto, aquellos que osan discrepar no son ciudadanos, ni siquiera seres humanos en muchos casos, sino carne de cañón del "ETA mátalos". Esa es la democracia que nos ofrecen a quienes aquí, y es un decir, vivimos. La que nos iguala en el descanso eterno.

jueves, junio 14, 2007

Crónicas políticas (IV)

Esta crónica la publiqué en Deia el 15 de junio de 2003, al día siguiente de la constitución de los ayuntamientos en medio de graves incidentes. Desgraciadamente, las cosas no han cambiado en lo sustancial.

Los intérpretes de la voluntad de los vascos

Dicen quienes ayer boicotearon la constitución de los nuevas corporaciones municipales que en esos actos «se ha usurpado la voluntad de Euskal Herria» por la imposibilidad de que los depositarios del voto nulo puedan estar presentes en las instituciones locales y forales. Casi a la misma hora, la Ertzaintza desactivaba en Bilbao un coche bomba colocado por ETA con 30 kilos de titadine. Aquellos que acostumbran a erigirse en intérpretes de la voluntad de los ciudadanos vascos siempre se han mostrado muy escrupulosos a la hora de condenar el largo reguero de crímenes de la organización terrorista y, sin embargo, su sensibilidad es extrema cuando se trata de denunciar una legalidad de la que han sido partícipes hasta hace pocos meses, incluso apurándola al máximo. Los oráculos de “la voluntad de Euskal Herria” deben pensar que ésta consiste en callar ante los asesinatos y mirar hacia otro lado sin querer reparar en la penosa situación de tanto cargo público amenazado. Incluso parecen creer que la salvaguarda de la voluntad popular requiere que un grupo de exaltados agreda sin compasión al matrimonio encargado del batzoki del Antiguo, en Donostia, o que el miembro del PSE-EE Jagoba Gutiérrez tenga que ser objeto del lanzamiento de un artefacto incendiario contra su coche. Esta peculiar interpretación de la realidad pone de manifiesto un talante totalitario para el que cualquier atisbo de pluralismo es un elemento a combatir. La primera de las exigencias de los vascos, repetida elección tras elección de forma abrumadoramente mayoritaria, es que se respete el derecho a la vida de las personas. Saltarse esta premisa básica invalida todo lo demás. De nada sirven el resto de los derechos a quienes han sido enviados a un cementerio. La violencia de ETA desgarra a quienes la sufren, ahonda el enfrentamiento social y causa vergüenza y oprobio a todos los vascos cada que asoman al exterior. Apelar a una supuesta “voluntad de Euskal Herria”, haciendo caso omiso al pálpito de una sociedad que aspira a vivir en armonía con sus vecinos y que reclama con fuerza el final de tanto dolor, resulta un ejercicio de cinismo sin límites. La mejor aportación que pueden hacer durante los cuatro próximos años quienes ayer tomaron posesión de sus cargos entre insultos y amenazas es la de ayudar a ensanchar los espacios de racionalidad y de pluralismo desde su actividad cotidiana. “Todos los derechos para todas las personas”, reclamaba no hace mucho la izquierda abertzale. El día que se apliquen el cuento empezarán a cambiar muchas cosas.

miércoles, junio 13, 2007

Citas


"Cada dogma tiene su día, pero los ideales son eternos"

Israel Zangwill (1864-1926)

Los antisistema de cuello blanco

El vasco es, en estos momentos, el único caso de pervivencia del terrorismo en Europa. Una vez resuelto el problema irlandés, sólo queda en el mapa el gulag en que ETA quiere convertir a Euskadi. Pero, además, en este último caso es nítido como en pocos el componente totalitario, de raíz intrínsecamente terrorista, de la banda y sus secuaces. En Irlanda, por no abandonar lo que para la izquierda radical constituye una referencia ineludible, siempre hubo una relación metrópoli-colonia entre las dos islas hasta la creación del Estado Libre en 1922. Los irlandeses, sin distinción, sufrieron, y de qué manera, las consecuencias del sometimiento político y la extrema depauperación económica, sin olvidar la línea divisoria trazada por el componente religioso. Los seis condados del norte de la isla que quedaron bajo administración británica tras la partición han seguido padeciendo el mismo esquema impositivo hasta hace bien poco. En octubre del año pasado, en momentos de incertidumbre para la administración autonómica norirlandesa, tuve ocasión de comprobar directamente lo que ha sido aquel infierno y los progresos que se están realizando. Una de las mayores esperanzas de los ciudadanos y de las autoridades locales estaba depositada en la mejora de la economía que, en el marco del acuerdo político, podría actuar como bálsamo para ir curando heridas. Los recelos entre las dos comunidades persisten, la división física en las calles de Belfast también, pero los signos de distensión han alcanzado ya a los más intransigentes de ambas partes. En Euskadi la situación es bien diferente. La renta per cápita es una de las más altas de España y de las mejor situadas de Europa. Ni hay, ni ha habido ni habrá dos comunidades y, a lo largo de la historia, salvo en las etapas de gobiernos de facto, que soportaron todos los ciudadanos por igual al margen de su origen, y con el paréntesis de la abolición foral, las relaciones entre los territorios vascos y el poder central se han caracterizado por el acuerdo. Siempre habrá quien mencione, de nuevo, como ejemplo de anexión forzada o de asimilación, los casos de Navarra e Iparralde, pero no hay más que ver cuáles son los resultados que arrojan las urnas en ambos territorios para concluir que no hay grandes incomodidades con su estatus político en ninguno de los casos. Curiosamente, en Euskadi, quienes actúan contra lo que consideran una situación de "opresión" no son, precisamente, desheredados de la tierra. Es otra de las especificidades vascas. Resulta llamativa la cantidad de pequeños o medianos empresarios, abogados, y, sobre todo, funcionarios que ejercen su labor diaria bajo parámetros absolutamente convencionales, con total entrega a sus bolsillos, y al acabar su jornada laboral, impasible el ademán, se reconvierten en ardorosos adalides del socialismo, igual da en Euskadi que en Venezuela, y en activistas contra todo tipo de atropellos imperialistas, supuestos o directamente imaginarios. En esa súbita transformación está una de las claves principales del llamado conflicto vasco y en entenderla en toda su complejidad radica, también, una de las posibilidades de desactivación progresiva del sector social que da soporte a la violencia. En términos comparativos con los de otras realidades impregnadas por la violencia, éste es un problema de ricos, de ricos que no aceptan las reglas más básicas de la democracia y que buscan imponer sus reglas de juego y su modelo político por creerse avalados por su particular visión de la historia. Y eso, en todas partes, tiene un nombre muy concreto.

martes, junio 12, 2007

De reuniones

Dos reuniones clave se celebraron ayer en el camino para terminar con ETA. El presidente Zapatero y el líder del PP, Mariano Rajoy, dieron un primer paso para acercar posturas en materia tan delicada como la antiterrorista después de meses de continuas y sonoras desavenencias. Mientras, en Vitoria, los responsables de Interior de los gobiernos de España y de la CAV cerraban los detalles de los operativos de seguridad. Ambos encuentros son el fiel reflejo del espíritu que ha de presidir la nueva etapa abierta tras el anuncio de la ruptura del alto el fuego por parte de ETA. Para quienes vivimos en Euskadi es de vital importancia ver que se dan pasos efectivos hacia la unidad de acción política entre los principales agentes involucrados en esta materia. Zapatero y Rajoy se juegan mucho en apenas unos meses pero, evitando los reproches que no conducen a nada, deben sumar esfuerzos para actuar, además, en buena sintonía con el primer partido vasco, el PNV. Son los tres elementos básicos para forjar una alianza contra el terrorismo. Quienes salen a diario de casa sin saber si van a volver a ella necesitan que los dirigentes políticos estén a la altura de las circunstancias. Comprobar que los puentes se reconstruyen, que los operativos policiales se coordinan y que los discursos concuerdan en lo básico es lo que da esperanza a tanta gente amenazada. Que nadie se equivoque. Con violencia de por medio no puede haber desmarques partidistas en ninguna dirección. Se trata de dialogar y de acordar entre los demócratas, respetando las diversas sensibilidades, que no deben utilizarse, en ningún caso, como arma arrojadiza. No hay que olvidar que en esta cuestión nos va la vida a todos. Literalmente.

lunes, junio 11, 2007

Negociaciones en Gipuzkoa

Eusko Alkartasuna de Gipuzkoa se debate en la duda de elegir entre el PSE-EE y el PNV como principal compañero de viaje en la legislatura que está a punto de comenzar. A favor de la primera opción se cuenta que los socialistas -que son la primera fuerza política del territorio- han presentado un programa muy concreto al equipo de Iñaki Galdos. En contra juega la inercia del tripartito, que aun siendo una fórmula que no garantiza las mayorías suficientes en todas las instituciones en disputa, sigue siendo la que compone el Gobierno vasco. Ninguno de sus tres componentes quiere poner en riesgo la estabilidad del Ejecutivo de Vitoria y, por tanto, nadie quiere protagonizar el primer desmarque. Las posibilidades para una colaboración entre PNV y EA en Gipuzkoa pasan por superar las conocidas desavenencias y los permanentes recelos entre sus dos ejecutivas provinciales. Joseba Egibar e Iñaki Galdos no mantienen una relación estrecha, ni personal ni políticamente. Representan dos concepciones distintas del nacionalismo que no casan con facilidad. Sólo la intervención directa de Josu Jon Imaz, que se está produciendo, puede suavizar las cosas, habida cuenta de que es la Ejecutiva guipuzcoana de EA, en exclusiva, la que se está encargando de las negociaciones sin aceptar ninguna interferencia de la dirección encabezada por Begoña Errazti. Posiblemente, a Galdos el cuerpo le pida mandar al PNV a la oposición, como primer paso para empezar a dotar de contenido a la redefinición del nacionalismo que él propone. Si ello todavía es posible, será Imaz quien salve los muebles de los jeltzales en Gipuzkoa, donde en los últimos meses se han acumulado los errores de cálculo político. Descartados los acuerdos globales, las claves locales decidirán los gobiernos forales y municipales. En pocos días habrá noticias.

Una sonrisa ante la tragedia

Bastante tenemos en Euskadi con el triste horizonte que nos aguarda, como para no poder reirnos un poco de la ridiculez de muchas de las situaciones que padecemos. Ayer, el que fuera rector de la Universidad del País Vasco Manuel Montero publicaba en la edición del País Vasco del diario El País un artículo que refleja muy bien cómo lo trágico tiene también un trasfondo cómico por las patochadas continuas a las que nos vemos sometidos. Refleja muy bien lo absurdo, lo kafkiano de nuestro escenario político. Nunca hay que perder la capacidad para la ironía. Es el mejor instrumento contra la estupidez.

domingo, junio 10, 2007

Agenda de la semana

Ekainak 11, astelehena: Euskadi Irratiko solasaldi politikoa Imanol Muruarekin batera (8.20)
12 de junio, martes: Tertulia política en el programa Ganbara de Radio Euskadi, junto a Iñaki Iriondo, Luis R. Aizpeolea y Vicenç Villatoro (22.30)

sábado, junio 09, 2007

Pasado, presente y futuro

La izquierda radical gestiona como nadie el victimismo. Una historia escrita desde la más absoluta falsedad ha ido generando el caldo de cultivo para que muchos vascos se crean, incluso de manera inconsciente, víctimas de todo tipo de injusticias. Se deforma el pasado para justificar o, al menos, edulcorar el presente. En ese mundo virtual, Navarra aparece dibujada como el originario Estado vasco, olvidando los lazos seculares de Álava, Gipuzkoa y Bizkaia con el reino de Castilla, puestos en entredicho, solamente, a partir de la abolición foral. Aunque parezca una locura, hay quienes vuelven la vista hasta 1512, año de la conquista de Navarra, para interpretar lo que sucede en 2007. No hay más que visitar la Casa de Juntas de Gernika para ver sus paredes llenas de cuadros que reflejan los sucesivos besamanos a los monarcas castellanos desde tiempo inmemorial. El protagonismo de los vascos en la historia de España ha sido de primer nivel, tanto a la hora de surcar por vía marítima mundos hasta entonces inexplorados, como en el caso de Elcano, en lo religioso, como en el de Ignacio de Loyola, o pasando por el ámbito del Derecho, como ejemplificó Francisco de Vitoria. Casos similares se cuentan a decenas. Con todas las reservas que resultan necesarias y hasta imprescindibles a la hora de interpretar la historia, nada refleja incomodidad o afán distintivo reseñable en la relación de los territorios vascos con España hasta mediados del siglo XIX. Por eso, tratar el presente dibujando una historia de opresión singular supone, en el caso vasco, un punto de partida equivocado, por ejemplo frente a lo ocurrido en Irlanda. Los regímenes de falta de libertad que se han dado en España han afectado a todos, con la única especificidad del apartado cultural en el caso de las comunidades con lengua propia. Por eso, el nacionalismo vasco democrático no puede caer en el juego de la izquierda radical a la hora de proyectar el presente y el futuro desde un pasado mitificado. Porque eso genera una permanente frustración identitaria y una irresoluble insatisfacción política. El rigor histórico es requisito básico para entender, también, el camino a seguir en adelante. Ir de la mano, aunque sólo sea en el plano argumental, de quienes demuestran su profunda ignorancia histórica o su manejo de la manipulación más zafia comparando la ilegalización de Batasuna con el apartheid o calificando de "Guantánamo electoral" sus dificultades para concurrir a los comicios por no despegarse de la violencia es, sencillamente, un suicidio político. El nacionalismo democrático debe distinguirse en el método, pero también en la forma de interpretar el pasado, el presente y el futuro de los vascos. Deslizarse por la pendiente del desvarío lo condena a ser engullido tarde o temprano por quienes siguen anclados en batallas de hace cinco siglos. No obstante, aunque pueda parecer mentira, la izquierda radical ha logrado extender desde hace tiempo un cúmulo de complejos absurdos entre amplios sectores moderados del nacionalismo. Si no se es muy riguroso en los análisis y exquisito en los planteamientos, aquí y en cualquier otra parte siempre tienen éxito quienes se reivindican a sí mismos desde el victimismo que, al final del camino, lleva a negar a los demás. Por eso le es cada vez más imperioso al nacionalismo democrático recuperar el pulso intelectual, dejar de lado proclamas vacías e infantiles y configurarse de forma integral en torno a referentes cívicos, de defensa rotunda del pluralismo social y político. El único País Vasco viable es el que no reniega de lo que es para convertirse en lo que nunca ha sido.

El valor de la unidad

Mientras cientos de personas intentan digerir la nueva situación de amenaza directa que se cierne sobre sus cabezas, los partidos políticos se tantean entre sí para ver hasta qué punto les interesa recomponer, sin matices, la unidad antiterrorista. Desde luego, la opinión inmensamente mayoritaria de quienes están en primera línea del frente se resume en que esa comunión en las estrategias para hacer frente a esta etapa de terror debe ser total. A ETA y a su entorno sólo se les puede confrontar con garantías tapando todos los resquicios, todas las grietas, en este caso todos los boquetes que hayan podido abrirse en los últimos meses entre los partidos políticos. Puede parecer un análisis simplista, poco elaborado, pero en este punto no caben cabriolas de distracción ni recordatorios de errores pasados. ¿Por qué? Porque el comunicado de ETA, el terror en estado puro, no deja margen a las legítimas, y en condiciones normales hasta necesarias diferencias entre formaciones, y exige la máxima unidad tanto entre los ciudadanos como entre sus representantes. De Juana está en la cárcel, y Otegi también. Dice la abogada de este último que es una venganza por la ruptura de la tregua y que se trata de un encarcelamiento "político". Ese es el núcleo del problema. Que la izquierda radical no ha aprendido aún que amenazar a los demás o glorificar el terrorismo, y no digamos asesinar, no es hacer política, sino que son comportamientos encuadrados única y exclusivamente en el ámbito de lo penal, de lo punible. En consecuencia, los partidos democráticos también deben entender que tampoco se hace política jugando con la unidad antiterrorista en beneficio electoral propio. A eso se le llama, como poco, irresponsabilidad. Desde el País Vasco se ve muy claro. Y también es punible. En este caso se paga en las urnas.

miércoles, junio 06, 2007

Citas

"Todos poseemos suficiente fortaleza para soportar la desdicha ajena"

François de la Rochefoucauld (1613-1680)

La vuelta a las catacumbas

Desde las cero horas de hoy, vivir en Euskadi se ha vuelto una paradoja en sus propios términos. Cientos de ciudadanos saldrán de sus casas con miedo a no volver, mirarán preocupados debajo de sus coches, rehuirán la oscuridad de los garajes o el centro de las plazas. ETA ya ha anunciado, a través de un comunicado extraordinariamente agresivo, que volverá a colocar bombas y a despreciar la vida de las personas con tiros en la nuca. Quien no viva aquí el día a día de tan insoportable opresión no puede captar todos los matices de semejante situación. Hay que dirigir la vista a todas partes cuando se sale del portal, evitar rutinas, minimizar la exposición pública. Y todo ello, bajo las miradas de desprecio, cuando no de odio, de muchos supuestos conciudadanos. Es la ansiedad permanente, la soledad en estado puro, incluso a pesar de estar rodeado de amigos. La Euskadi del siglo XXI se ha vuelto más lúgubre desde hoy. Animan, y mucho, las muestras de cercanía, de cariño, de tantas personas, tanto de aquí como del resto de España. Los terroristas no tienen ninguna posibilidad de vencer al Estado democrático, pero van a seguir haciendo todo el daño posible. Y la victoria de la paz, de la convivencia, se escribirá con renglones firmes, los de la historia ejemplar de tantas y tantas personas anónimas que se sacrificaron en primera línea por unos ideales muy básicos, por aquellos que nos hacen personas por encima de sectarismos primarios, de patrias excluyentes y de identidades mitificadas. Es un momento difícil, duro, de profundo desánimo, pero hay que apretar los dientes y seguir adelante. Todos juntos, forjando lazos inquebrantables de solidaridad, de cariño, de hermandad.

martes, junio 05, 2007

ETA rompe el alto el fuego

Todo hacia presagiar que el alto el fuego permanente decretado por ETA el 22 de marzo del año pasado tenía los días contados, y así ha sido. Su afán por tutelar el proceso político ha arruinado esta nueva oportunidad para la paz. Queda demostrado que los votos a ANV no eran en favor de que las armas continuaran en silencio, sino al revés. La fortaleza electoral de la marca de Batasuna ha favorecido la opción de que ETA volviera a salir a la palestra, porque se siente respaldada. El panorama para el Gobierno es desolador. Tiene a la izquierda abertzale en el Parlamento vasco y en muchos ayuntamientos, la unidad antiterrorista está hecha añicos y las críticas despiadadas al presidente Zapatero se van a multiplicar tras el anuncio de la vuelta a la actividad terrorista. Esta noticia cambia el panorama en Euskadi y en España con consecuencias políticas imprevisibles. Habrá que comprobar los efectos del retorno al pasado tanto en los partidos democráticos como en el seno de la propia Batasuna, que, sin duda, justificará el paso dado echando la culpa a los demás. Lizarra fue un fraude y el proceso posterior a Anoeta también lo ha sido. Batasuna es un guiñapo en manos de ETA, que es la que quiere dirigir cualquier operación política por encima de la voluntad de la sociedad vasca. La situación es extremadamente grave y la pesadilla se hace realidad una vez más.

domingo, junio 03, 2007

Agenda de la semana

Ekainak 4, astelehena: Euskadi Irratiko solasaldi politikoa Imanol Muruarekin batera (8.20)
5 de junio, martes: Tertulia política del programa Ganbara de Radio Euskadi, junto a Ana Garbati, Iñaki Iriondo y Luis R. Aizpeolea (22.30)
Ekainak 6, asteazkena: Su-etenaren hausturari buruzko saio berezian partehartzea Euskadi Irratian (9.00)
6 de junio, miércoles: Intervención en el programa La Ventana de la Cadena Ser, junto a Luis R. Aizpeolea, Florencio Domínguez y Julio Iturri (18.20)
7 de junio, jueves: Programa Prime Time en Canal Bizkaia sobre la situación en Euskadi tras la ruptura del alto el fuego, junto a Paul Rios (Lokarri), Ander Gurruchaga (sociólogo de la UPV) e Iñaki Aldekoa (Aralar) (23.30)

Reflexiones postelectorales (ANV)

En las pasadas elecciones autonómicas, el PCTV, es decir Batasuna, logró 150.644 votos, lo que le reportó nueve escaños en el Parlamento de Vitoria. Dos años después, la marca electoral utilizada por esa misma formación ilegalizada para salvar parte de los impedimentos impuestos por la Ley de Partidos en vigor, es decir ANV, habría logrado, según las cuentas no de la lechera, sino de Gara, 187.000 sufragios, de los que habría que descontar los cerca de 30.000 de Navarra. Por tanto, se trataría de unos 157.000 votos, bastante por debajo de lo que solía conseguir la izquierda abertzale en tiempos de HB o de EH. La brecha abierta tras la etapa fracasada de Lizarra, con la huída de parte de su electorado, permanece casi inalterable ocho años después, aunque también es cierto, como dice el renombrado experto en procesos electorales en la Universidad del País Vasco, Alfredo Retortillo, que los votantes de la izquierda radical más que ciudadanos parecen "feligreses", por su fidelidad. O por su sectarismo. O por su falta de espíritu crítico. O por vivir en un mundo en el que el bien y el mal son percibidos casi sin matices. Algunas voces bien conocidas de ese mundo señalaban esta semana que, en cualquier caso, al cómputo de voto de ANV más el nulo habría que añadirle, además, una proyección del de quienes han votado útil en perjuicio de las listas ilegalizadas aunque en una situación de normalidad podrían haberse decantado por ellas. Supongo, por tanto, que también habría que descontar el voto de todos aquellos que se lo han dado a ANV por una mal entendida solidaridad ante la situación de ilegalización de parte de sus listas. Análisis poco rigurosos aparte, las distintas marcas de Batasuna siguen teniendo un núcleo duro de voto, que apenas sufre el desgaste producido por los avatares que ha venido padeciendo la política vasca. Otegi o Barrena, tanto monta, monta tanto, decía en campaña que el voto a ANV suponía apoyar el llamado proceso de paz. Imagino que se referirían a un modelo concreto de proceso, en el que ETA pretende tutelar el diálogo político, pone una bomba en el parking de Barajas y asesina a dos ciudadanos, se envían cartas de extorsión a empresarios y se amenaza por doquier. En cualquier caso, Euskadi tiene un problema muy serio, con una parte de la sociedad, muy minoritaria pero empecinada hasta el límite, que ve al adversario político como enemigo, antepone los territorios a las personas y relativiza al albur de sus intereses políticos el valor de la vida.

viernes, junio 01, 2007

Reflexiones postelectorales (EA)

Eusko Alkartasuna vive sumida en dos paradojas principales: hace gala de una ideologia que la mayoría del resto de agentes políticos y muchos de sus militantes y simpatizantes no se creen y aparenta tener una fortaleza electoral e institucional que, cuando se presenta en solitario, la sociedad le niega. En cualquier caso, la marca socialdemócrata le ha venido siendo útil para justificar la escisión de 1986, aunque haya sido, precisamente, el PNV el que le ha dado oxígeno para sobrevivir en estos últimos años. Desde ese mundo político virtual, EA pretende hacer ver en esta ocasión que sus resultados del domingo no han sido tan malos y que esos 69.000 votos le dan cuerda para el futuro. Pero, tarde o temprano, la realidad y el realismo suelen terminar por imponerse en política y las cifras son elocuentes: quien se considera referente del soberanismo democrático baja en votos cada vez que se presenta sin muletas, y ya ha entrado en una horquilla que lleva directamente al desguace. Sólo se sostiene en Gipuzkoa, justo donde hace gala de otro discurso, mucho más integrador y en clara sintonía con el del PNV. En Bizkaia suma 27.000 votos, 8.600 en Álava y 34.000 en territorio guipuzcoano. En porcentajes, se mueve en el 9,96% en este último, en el 5,77% en el segundo y en el 5,19% en el primero. Está, pues, en el umbral de la irrelevencia política en Bizkaia y en Álava. Una vez abandonada la coalición con el PNV, se supone que de forma definitiva, a EA le quedan pocas bazas. Buscar combinaciones que le aseguren visibilidad institucional allí donde le es posible, como en Gipuzkoa, esperar a que el proceso de paz pueda avanzar para seguir coqueteando con la izquierda radical de forma más estructural y esforzarse en que su congreso ordinario de finales de año no termine complicando aún más su situación interna. La tendencia al desgaste lento pero inexorable está muy marcado ya en el historial de EA. Una vez fracasado, hace mucho tiempo, su intento por sustituir al PNV como referente del nacionalismo democrático, sus próximos años se van a caracterizar por las piruetas para sostener un partido que amenaza con caerse a pedazos. La cifras hablan por sí mismas, sin tener que añadir ni una tilde. En la última ocasión que se presentaron en solitario en una elecciones municipales y forales, en 1995, el PNV cosechó 310.659 votos y EA 118.482. El pasado domingo fueron 308.213 y 69.653.