sábado, enero 26, 2008

Lecturas (El ardor de la sangre)

Entre mis numerosas querencias literarias está, en una posición privilegiada, Irène Némirovsky. No sólo por su trágico destino -fue asesinada en el campo de concentración nazi de Auschwitz en 1942 por su orígen judío- sino, ante todo, por su innegable talento literario, que le ha llevado a ser considerada una de las grandes escritoras francesas del siglo XX. Su desdichado final estuvo a punto de privarnos de una de sus principales obras, "Suite Francesa", cuyo manuscrito se conservó casi milagrosamente en una maleta guardada con celo por su familia durante décadas, y también de una pequeña joya como "El ardor de la sangre". En este último caso sólo se conocía una parte de la novela hasta que los biógrafos de Némirovsky hallaron el manuscrito completo, perdido entre los papeles de su editor de la época, entre los fondos de una institución literaria. Es una obra breve pero intensa, en la que la escritora escarba en la apariencia de quietud humana y sentimental de un pequeño pueblo francés para descubrirnos viejas y nuevas pasiones de juventud. Su huella y sus consecuencias permanecen indelebles, incluso para quienes optaron por el olvido. A pesar del tiempo transcurrido desde que fue escrita, es una novela moderna, de plena vigencia, y cada una de sus páginas produce verdadero deleite. Para quienes no conozcan a Némirovsky, la lectura "El ardor de la sangre" es una magnífica forma de acercarse a su obra. Repetirán.   

La frase: "Tranquilidad es su palabra favorita; para ellos es sinónimo de felicidad, o más bien sustituye a la falta de felicidad"

Ficha técnica:
Título: El ardor de la sangre
Autor: Irène Némirovsky
Páginas: 158
Traducción: José Antonio Soriano Marco
Edita: Ediciones Salamandra (2007)

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