lunes, febrero 25, 2008

Elecciones generales (XI)

Toda la atención de la jornada de hoy está centrada en el debate de esta noche entre Zapatero y Rajoy. Teniendo en cuenta la estrechez del margen que puede separar en este momento las aspiraciones de los dos principales candidatos, se está cuidando hasta el mínimo detalle en el plató que la Academia de la Televisión ha montado en las instalaciones de Ifema. Si no se producen grandes cambios respecto a lo que ya conocemos, Rajoy asegura un suelo sólido en su intervención mientras que Zapatero es mucho más imprevisible. El presidente decía ayer en un diario que se conforma con un empate. No sería mal resultado para él. La ventaja que el PSOE tiene en las encuestas, por pequeña que sea, podría consolidarse de esta manera. Quien tropiece esta noche cargará sobre sus espaldas durante los próximos días el peso del perdedor y aparecerá debilitado a ojos de muchos votantes. Es lo que le está ocurriendo a Manuel Pizarro. Hizo una entrada llena de ímpetu en política pero se le nota tocado tras su enfrentamiento con Solbes. Zapatero, dado a improvisar, es capaz de lo mejor y de lo peor ante las cámaras, y aunque sus asesores se hayan esforzado en atarlo en corto el componente humano siempre juega un papel fundamental en este tipo de confrontaciones en directo. Del líder del PP no caben esperar grandes sobresaltos, pero ésa es su fortaleza y su debilidad. Las opciones están muy abiertas y millones de espectadores, entre ellos una cantidad importante de indecisos o de desinteresados por la política, se colocarán ante el televisor muy atentos.

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