viernes, febrero 29, 2008

Elecciones generales (XIII)

Se venía reclamando un debate televisivo en el que participaran todos los grupos parlamentarios del Congreso y ayer se celebró. Fue en TVE-1, como corresponde a su función de medio público. Hay argumentos tanto para defender los debates a dos como para pedir un cara a cara colectivo como el que reunió a PSOE, PP, IU, CiU, ERC, PNV y Coalición Canaria. El español no es un sistema presidencialista sino parlamentario y el día 9 de marzo no se elige al presidente del Gobierno, ni de forma directa ni solamente entre dos candidatos. Lo que está en juego es la composición de las Cortes Generales y será el Congreso el que, de entre sus miembros, determine quién va a ser el próximo jefe del Ejecutivo. Bien es verdad que en la práctica son José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy los únicos candidatos con opciones reales pero, en cualquier caso, conviene no perder de vista la verdadera naturaleza del sistema político constitucional español que los medios están simplificando hasta límites absurdos y convirtiendo en lo q no es. Desde ese punto de vista es lógico que todas las formaciones quieran estar presentes en alguno de los debates, porque también ostentan un nivel de representatividad a tener en cuenta, aunque el lenguaje televisivo requiera de encuentros a dos para no perder agilidad ni espectacularidad. Resulta incontestable, también, el argumento de que los dos principales partidos cuentan con el apoyo de cerca del 80% del electorado. Así las cosas, parece razonable que haya debates a dos y debates en grupo. Si el que enfrentó el lunes a Zapatero y Rajoy estuvo excesivamente reglado y encorsetado, el de ayer resultó soporífero. Se quedó en una sucesión de discursos inconexos elaborados a partir de eslóganes. Particularmente desafortunada fue la intervención del candidato canario, Fernando Bañolas, que se limitó a leer las notas que llevaba preparadas con una voz ronca que no le ayuda demasiado a la hora de comunicar sus ideas. Lo único positivo fue la visualización de la pluralidad política española. Por lo demás, apenas hubo debate. Ramón Jáuregui, Esteban González Pons o Josu Erkoreka, por ejemplo, tienen cualidades políticas, intelectuales y oratorias bien demostradas pero las píldoras de un minuto les impidieron desarrollar cualquier argumento, por simple que fuera. Habrá que buscar nuevas fórmulas, porque lo de ayer no fue un debate sino un simulacro. 

No hay comentarios: