miércoles, febrero 13, 2008

Notas al margen

El proceso de paz más criticado por la oposición ha sido, de forma paradójica, el que establecía que no hay nada que negociar a nivel político con ETA y que, en todo caso, era Batasuna, con el único peso de sus votos, la que debía participar en un diálogo de ese tipo mientras la banda se ceñía a las cuestiones que le atañen de forma directa: los presos, los huidos de la justicia y las armas. En los anteriores intentos para traer la paz a Euskadi los gobiernos de turno, de UCD, PSOE y PP, establecieron contacto directo con la organización terrorista para intentar dar salida a las demandas políticas de la izquierda abertzale. Sin embargo, cuando la metodología, sobre el papel al menos, ha sido la más razonable, no se ha dado respiro al Ejecutivo de Zapatero acusándole de pagar determinados precios que se han demostrado falsos.    

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