martes, marzo 25, 2008

Lecturas (No es país para viejos)

El Oscar al mejor actor de reparto concedido este año a Javier Bardem por interpretar al sanguinario Anton Chigurh ha relanzado las ventas de la novela "No es país para viejos" de Cormac McCarthy. Su prosa áspera, incisiva y sin grandes concesiones estilísticas va directa al grano, de forma casi tan violenta como la propia trama. A tenor de los múltiples premios recibidos hasta el momento, los hermanos Coen han sabido captar y llevar al celuloide la asfixia que oprime al lector ante la omnipresencia y la inexorabilidad de la muerte. Como en casi toda su obra, McCarthy es en esta ocasión milimétricamente fiel a su estilo, dejando al pie de los caballos a quien le sigue a través de cada una de las líneas de su novela, incluso, como en esta ocasión, cuando la traducción al castellano ha sido muy criticada. La frontera entre Estados Unidos y México rezuma violencia y así ha sido retratada en tantas ocasiones. Por ejemplo, Roberto Bolaño lo hizo de forma magistral en su obra póstuma "2666". Es de justicia que McCarthy haya sido comparado con William Faulkner y Flannery O'Connor, porque, sin duda, es uno de los grandes. De los pocos que son capaces de moldear el lenguaje a su antojo hasta dejarnos sin respiración, con golpes certeros, sin artificios.

La frase: "¿Tú crees que Dios sabe lo que está pasando? Espero que sí. ¿Crees que puede pararlo? No. No lo creo"

Ficha técnica:
Título: No es país para viejos
Autor: Cormac McCarthy
Páginas: 242
Traducción: Luis Murillo Fort
Edita: Mondadori (2006)

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