sábado, marzo 15, 2008

Notas al margen

Tras marcar distancias en periodo electoral, los partidos liman asperezas para resituarse después de que hayan hablado las urnas. Las políticas de alianzas definen, en buena medida, la orientación e incluso las posibilidades de éxito de un gobierno. Si las previsiones se cumplen la segunda legislatura del presidente Zapatero buscará más sosiego y estabilidad. Pero el panorama no se presenta sencillo. Colaborar con CiU en Madrid mientras la federación nacionalista es oposición en Cataluña presenta serias dificultades por mucho que Duran sea la personificación del pragmatismo. Acercarse al PNV tampoco será tarea sencilla, porque exigirá un acuerdo en torno al futuro del marco de autogobierno vasco, con ETA poniendo zancadillas siempre que le sea posible. Si a todo lo anterior se le añaden las crecientes preocupaciones económicas, haría bien Zapatero en atinar estos días en su retiro vacacional a la hora de elegir ministros y definir estrategias. 

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