lunes, marzo 10, 2008

Primeras valoraciones

Los resultados ya están sobre la mesa. Sólo faltan por contabilizar los votos de quienes residen en el exterior, y que, previsiblemente, aún pueden modificar el reparto de algún escaño. Con esa salvedad que, en todo caso, no afecta a lo sustancial del proceso electoral que ayer culminó, el PSOE ha logrado una victoria incontestable que le permitirá gobernar con mucha mayor comodidad que en la legislatura anterior. El PP de Mariano Rajoy gana posiciones y mejora los resultados de 2004 pero seguirá en la oposición por el temor que ha generado en amplios sectores progresistas su eventual retorno al poder. El discurso extremista que ha sustentado su labor opositora impide a los populares avanzar lo suficiente por el centro y desmovilizar a la izquierda. El PP llegó al poder en 1996 con un discurso de centro reformista y cuanto más se aleja de esos parámetros menos opciones tiene de recuperarlo por mucho que su suelo se mantenga firme e incluso gane en solidez. Zapatero resulta atractivo para quienes apuestan por una profundización en las políticas sociales, en los derechos de ciudadanía y en las libertades civiles. También para muchos de los que creen en una España plural y diversa, con mejora de los techos competenciales de las comunidades autónomas, por muy tímidas que éstas sean a los ojos de determinadas formaciones nacionalistas. En Euskadi, además, su apuesta por la paz ha sido ampliamente premiada por los ciudadanos vascos, que han brindado al PSE-EE unos resultados espectaculares. El PNV, con una campaña muy pobre y sin discurso claro, ha retrocedido como nunca lo había hecho, sobre todo en Bizkaia. EA y EB superan el 4% de los votos a duras penas y los primeros pierden su representación en el Congreso. No es de extrañar, teniendo en cuenta que su secretario de Organización, Rafa Larreina, afirmaba hace unas semanas que el Congreso es una institución ajena a los vascos. Al margen de las consecuencias del bipartidismo, que CiU y BNG por ejemplo, con posiciones mucho más pragmáticas, no han acusado con semejante intensidad, las formaciones del tripartito vasco, y sobre todo el PNV, tienen buenos motivos para la reflexión y la autocrítica. Aunque los resultados de ayer no son extrapolables a una elecciones autonómicas, no es la primera vez que Álava y Gipuzkoa se resisten a la hegemonía jeltzale y en Bizkaia se empieza a notar también cierto desgaste. Tiempo habrá en días sucesivos para analizar al detalle todas estas variables.    

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