viernes, abril 04, 2008

El legado de Luther King

Tal día como hoy hace cuarenta años fue asesinado en un motel de Memphis Martin Luther King, gran defensor de los derechos civiles en los Estados Unidos. Nacido en Atlanta en 1929, desde primera hora tomó plena conciencia de la segregación racial que padecían los negros en su país en general y en los estados sureños en particular. Era un hombre dotado de gran carisma, que se guió por los métodos pacíficos de Mahatma Gandhi y la teoría de la desobediencia civil de Henry David Thoreau. Todo comenzó cuando el 1 de diciembre de 1955, en la ciudad de Montgomery (Alabama), una costurera afroamericana de 42 años, Rosa Lee Parks, se negó a ceder su asiento en el autobús a un blanco que le había exigido que se levantara. Parecía un simple incidente, pero su acto de desobediencia civil llevó a Parks a prisión y la población negra declaró el boicot a los transportes públicos. Luther King era el líder de ese movimiento. El boicot duró 386 días, durante los cuales la población negra se mantuvo firme en sus protestas no violentas y organizó su propio sistema alternativo de transportes. Al final, una sentencia del Tribunal Supremo estableció que la separación en los transportes públicos de Montgomery era ilegal e impuso la integración. A partir de ahí el mito no dejaría de crecer. El 28 de agosto de 1963 pronunció su discurso más recordado. "Yo tengo un sueño. Sueño que mis cuatro pequeños hijos vivirán un día en un país donde no se los juzgará por el color de su piel, sino por la naturaleza de su carácter", afirmó ese día ante 250.000 personas reunidas en Washington. Esa masiva manifestación para reclamar derechos civiles concluyó con una recepción en la Casa Blanca ante el presidente John Fitzgerald Kennedy. En octubre de 1964, Luther King se convirtió, con 35 años, en el premio Nobel más joven de la historia. En 1965, los Estados sureños abolieron algunas de las leyes discriminatorias contra la población de color. El 4 de abril de 1968, mientras preparaba una manifestación en apoyo del sindicato de los basureros negros de Memphis, Martin Luther King fue asesinado. El autor confeso del crimen, James Earl Ray, un preso blanco recién escapado de la prisión, fue condenado a 99 años de cárcel, pero se retractó de su confesión muy pocos días después y hasta su muerte en 1998 insistió en todo momento en su inocencia, una lucha en que contó con el apoyo de la propia familia de Luther King. El juicio histórico no ha hecho más que engrandecer la figura del pastor baptista. En Euskadi, donde unos pocos iluminados oprimen a la gran mayoría de sus conciudadanos, su vida y su obra deberían ser asignatura obligatoria.

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