jueves, abril 03, 2008

Mala gestión

Sorprende que un partido con la larga trayectoria del PNV haya gestionado tan mal su posición ante la moción de censura contra la alcaldesa de Arrasate. Hubiera bastado con que Joseba Egibar utilizara el martes las mismas palabras que Iñigo Urkullu pronunció ayer para que no se hubiera producido una situación en la que la formación jeltzale termina aparentando que recula por las presiones del PSOE. El PNV ha sido desde hace treinta años una máquina perfectamente engrasada a la hora de hacer llegar sus mensajes a la sociedad vasca, pero de un tiempo a esta parte esa situación parece estar cambiando. Le cuesta transmitir posiciones unívocas y bien desarrolladas y explicadas, y el consiguiente guirigay comienza a perjudicarle notablemente porque desgasta la imagen de cohesión, solidez y claridad de ideas que le ha caracterizado por lo menos en los últimos veinte años. Históricamente, el PNV nunca ha tenido ningún problema para acertar con su inequívoca postura de firmeza ante quienes se niegan sistemáticamente a condenar los asesinatos de ETA. No ha utilizado paños calientes y ello le ha valido ser objeto de todo tipo de insultos y agresiones por parte de los radicales. Por eso es difícil de entender que ahora se haya dejado enredar en una cuestión tan elemental como la planteada en Arrasate. Las elecciones del 9 de marzo deben servir de aldabonazo a los jeltzales para redoblar esfuerzos a la hora de atender las demandas más ampliamente sentidas por parte de la sociedad vasca y también para estructurar un discurso inteligible, medido, integrador y capaz de conectar con una amplia mayoría social y política. Lanzar mensajes confusos e improvisados no parece una buena forma de avanzar en ese camino.     

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