miércoles, abril 09, 2008

Notas al margen

Zapatero esperará a la segunda vuelta del viernes para ser reelegido presidente del Gobierno con mayoría simple. No ha querido aparecer ante la opinión pública atado a los nacionalistas vascos y catalanes a las primeras de cambio. Su ofrecimiento al diálogo dirigido a unos y a otros, e incluso al PP en algunas cuestiones nucleares, deberá concretarse en los próximos meses para no quedar en mera retórica. El jefe del Ejecutivo ha marcado durante sus intervenciones en el Congreso las líneas básicas que caracterizarán su gestión durante los cuatro años venideros pero apenas ha detallado cuál será su modelo concreto de gestión política y en quiénes piensa apoyarse para desarrollarlo. Las alianzas estables con CiU y el PNV se antojan complicadas, por estar los primeros en la oposición a los socialistas en Cataluña y por la incertidumbre que rodea a la hoja de ruta del lehendakari Ibarretxe en el caso de los segundos. Hay asuntos inaplazables: la crisis económica que ya está aquí, la renovación de los máximos órganos judiciales, el terrorismo de ETA o la problemática del agua, entre otros. Del talante del renovado PP de Rajoy dependerá la culminación exitosa de algunos de ellos pero también será decisivo el guión que detalle Zapatero para cada una de esas cuestiones. Apoyarse en el PP para los grandes problemas de Estado y pretender, a la vez, el apoyo estable de los nacionalismos no resultará fácil. El PSOE tiene más diputados que hace cuatro años pero, de forma paradójica, su trayectoria parlamentaria le puede resultar más accidentada que en la legislatura anterior.

No hay comentarios: