martes, mayo 27, 2008

Adalides del desacuerdo

Una de las características más lamentables de la política vasca radica en la fortaleza que en los últimos tiempos han logrado quienes apuestan abiertamente por el desacuerdo y no por los consensos amplios e integradores. En nombre de las esencias, se tilda de tibios e incluso de traidores a todos los que abogan por la tranversalidad, por construir un futuro en común poniendo el fiel de la balanza en el punto exacto de la propia voluntad de los ciudadanos vascos expresada en las urnas. El adversario político es presentado como irrecuperable para renovar el marco de convivencia vigente desde 1979 y, en consecuencia, cualquier cesión que se pudiera producir, y que va unida de forma inexorable al diálogo y a la negociación, es rechazada de plano. Este tipo de planteamientos no son unidireccionales y están protagonizados, en buena medida, por muchos de los que en su día aplaudieron con entusiasmo los acuerdos que posibilitaron que Aznar contara con los votos del PNV en su primera investidura como presidente del Gobierno. Jaime Mayor Oreja propugnó y abanderó la necesidad de aquel acercamiento y ahora equipara sin disimulo al conjunto del nacionalismo vasco con el terrorismo de ETA. Desde el otro flanco, quienes dirigían el PNV en 1996 se han reconvertido en acérrimos detractores de cualquier aproximación al Partido Socialista en forma de negociación política y sólo parecen confiar en la acumulación de fuerzas nacionalistas. Pero es imposible construir Euskadi desde esos parámetros, a no ser que se pretenda generar una fractura de tal calibre que sólo permita la existencia de un modelo muy concreto de país en el que no tengan cabida quienes sienten lo vasco de manera distinta a la propia.  

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Comparto tu comentario en su literalidad.De hecho,creo que la transversalidad y llevar el fiel al punto exacto de la voluntad popular es la clave de la resolución del problema político de nuestro país.
No obstante observo que en tu comentario aparece parte del PNV y el PP como "adalides del desacuerdo".
Debo interpretar que en el PSOE estan los "adalides del acuerdo"?,si es así debo de expresar mi desacuerdo con esta hipótesis.
Primero;La transversalidad,ese llevar el fiel al punto medio exacto requiere CEDER posiciones por todas las partes,Imaz estuvo dispuesto a ceder el PSOE a lo único que estuvo dispuesto es a aprovecharse del talante (este real) de Imaz para el regate corto.Constitución y estatuto (incumplido=cinísmo vomitivo).
Cuando Ibarretxe decía poco antes de entrevistarse con ZP que todas las casillas estaban en blanco,que quería decir?.Pues hablaba de transversalidad pura y dura,pero claro no de la transversalida entendida como derecho a veto que es la forma en que la entiende el PSOE,SINO DE TRANSVERSDALIDAD REAL:Presidente,recíbeme,estoy dispuesto a debatir y llevar a términos razonables esta propuesta que te traigo,cede algo,cederé yo algo más y pongámonos de acuerdo.A enemigo que huye puente de plata.Pero claro,ceder,que es eso de ceder,ni agua.Constitución y estatuto (incumplido),además ahora que estamos a punto de pisar alfombra en Ajuriaenea,ni hablar,vamos a por el 51% de constitucionalistas en el parlamento que entonces si que valdrá la mayoría absoluta en el parlamento.Faltaría mas,estando el PSOE ya son cualificadas las "exiguas mayorías".
En fín,que no espero nada del gobierno de los 2.500 euros para la nietecita recien nacida de Emilio Botín ó los 400 para todos y para nada(perdón,para los votos).(que se lo digan al único lúcido de este gobierno,Solbes)."Estadistas" de tomo y lomo,no le pidamos peras al olmo,negro panorama.

xabier intza dijo...

el anonimo soy yo,disculpas.