miércoles, mayo 21, 2008

Detenciones en Burdeos

Nuevo golpe a ETA, esta vez en Burdeos. Se anuncia una nueva caída de la cúpula de la banda. Aunque la experiencia demuestra la necesidad de actuar con cautela a la hora de valorar en su justa dimensión este tipo de golpes policiales, siempre es positivo que individuos con algún tipo de influencia en la actividad criminal de ETA sean puestos a disposición de la justicia. Al margen de la ubicación concreta de Francisco Javier López Peña, Jon Salaberria, Igor Suberbiola y Ainhoa Ozaeta en el organigrama de la banda, su detención demuestra la renovada voluntad de las autoridades francesas en la lucha contra el terrorismo y acredita que no hay espacios para la impunidad en ningún punto del territorio galo. Pero estos arrestos tienen también otra derivada de gran relieve. A la espera de que se aclare el motivo por el que a las cuatro detenciones se les ha añadido la del ex-alcalde de Andoain, José Antonio Barandiaran, quienes defienden la falta de conexión entre las partes política y militar de la izquierda radical tienen un motivo para la reflexión en la andadura de algunos de los apresados en la operación de Burdeos. Los tribunales europeos han de dilucidar pronto si la Ley de Partidos y, en consecuencia, las sucesivas ilegalizaciones de las expresiones pretendidamente políticas de ese mundo se ajustan a derecho. Posiblemente, la mera falta de condenas ante los atentados terroristas sería insuficiente en esa dirección. Pero la detención de un ex-parlamentario, de una ex-teniente de alcalde y de un ex-alcalde pueden ayudar a inclinar la balanza del lado de quienes piensan que, a la hora de la verdad, los compartimentos en la izquierda abertzale, al menos a ciertos niveles, no son tan estancos como se pretende.  

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