miércoles, mayo 28, 2008

Dos preguntas

Papeleta en mano, el lehendakari Ibarretxe ha dado a conocer esta mañana las dos preguntas que su Gobierno quiere trasladar a los ciudadanos vascos a través de una consulta popular que debiera celebrarse el próximo 25 de octubre. La primera dice exactamente: "¿Está usted de acuerdo en apoyar un final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre? Y la segunda reza: "Está usted de acuerdo en que los partidos vascos, sin exclusiones, inicien un proceso de negociación para alcanzar un acuerdo democrático sobre el ejercicio del derecho a decidir del pueblo vasco, y que dicho acuerdo sea sometido a referéndum antes de que finalice el año 2010? Al margen de las cuestiones de legalidad, que el Gobierno socialista ha anunciado que pretende dirimir ante el Tribunal Constitucional, el enunciado literal de las dos preguntas genera, de entrada, diversas dudas. Resulta evidente que la primera de ellas evoca el último proceso de paz y las expresiones utilizadas a lo largo del mismo tanto en la resolución del Congreso que habilitó el diálogo con ETA como en la declaración del propio presidente Zapatero dando por abiertas las conversaciones con la banda. El problema es que el tiempo no se paró en aquel momento, que después han pasado muchas cosas y, a este respecto, todas malas. ETA rompió el proceso tras haber intentado imponer sus tesis a los partidos vascos y ha asesinado ya a seis personas desde entonces. Por tanto, el listón de las exigencias para retomar cualquier experiencia de diálogo con los terroristas se ha elevado hasta el punto de hacerlo imposible si previamente no existen garantías muy sólidas de que el abandono de las armas es irreversible al margen de lo que acuerden los partidos. Las distintas verificaciones del Gobierno socialista respecto a lo inequívoco de esa voluntad resultaron ser un fiasco en la experiencia anterior y no se puede repetir semejante escenario. Los partidos no pueden negociar, en ningún caso, bajo la presión de las armas. Como la pregunta, de por sí larga, no especifica en qué escenario y sobre qué contenidos se podría desarrollar ese proceso de diálogo termina generando confusión. Hasta tal punto es así que la izquierda abertzale bien pudiera darla por buena entendiendo que ETA tendría algo que decir en la resolución política del "conflicto" a cambio de abandonar las armas mientras que otros agentes políticos podrían apoyarla entendiendo justo lo contrario. Sin olvidar que la asepsia terminológica del enunciado resulta dolorosa cuando se trata de una organización terrorista con cerca de 850 asesinados a sus espaldas. La suma de esa ambigüedad y de la falta de condena expresa puede lograr la suma de los votos EHAK para dar vía libre a la consulta en el pleno del Parlamento el próximo día 27 de junio pero, con ETA plenamente activa, ese escenario, lejos de favorecer a los impulsores del proceso, puede volvérseles en contra de forma muy cruda. La segunda cuestión también genera dudas. ¿Es necesario que los ciudadanos pidan a los partidos mediante consulta que dialoguen y negocien? No debiera serlo, porque se supone que están para eso. La forma de entender el derecho a decidir es, además, muy variada. Ya en la actualidad nadie puede imponer ningún marco jurídico-político a los ciudadanos vascos al margen de su voluntad porque, en cualquier caso, siempre tienen la última palabra mediante referéndum. Otra cosa es que se quiera abrir el abanico y dar la posibilidad de optar entre distintos modelos, sin limitaciones, incluyendo la independencia. Siendo así, hubiera sido más acertado que se planteara la pregunta sin ambages. Si se alude al pueblo vasco como sujeto político depositario de ese derecho a decidir sin limitaciones también habría que aclarar qué territorios lo conforman y por qué, en su caso, es posible trocearlo para ejercer ese derecho en un momento determinado. Cuando se alude en la pregunta a que nadie debe quedar excluido de la mesa política también se supone que, de forma previa, la izquierda abertzale habrá optado definitivamente por ese camino con ETA ya desactivada y sin nada que decir en términos políticos. En definitiva, sin ninguna garantía de soluciones por mínima que sea y con el riesgo de plantear más tensiones, el esquema de consulta dado a conocer comienza su andadura con déficits importantes.     

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El "listón de la exigencias" a las que aludes se vendrán abajo de nuevo en cuanto al "estadista" Zapatero y sucursales varias les venga bien y convenga rebajarlas de nuevo.Huele ya que todo lo que se plantee de una parte se ponga bajo lupa,se vapulee,se criminalice,sea objeto de mofa,manipulación y sesgo si es preciso y lo que plantee el PSOE ,incluso en los mismos términos,(cosas llevan pasando en este país muchísimos años,Arruti)haya que interpretarlos como intentos serios,bienintencionados y loables desde todo punto de vista.Al tiempo.

xabier intza dijo...

El anónimo soy yo,disculpas.