jueves, mayo 29, 2008

La clave electoral

A nadie se le oculta el peso de la cuestión electoral en la actual situación política vasca. Ninguno de los dos principales aspirantes a hacerse con el liderazgo en los próximos comicios autonómicos, PNV y PSE-EE, quiere dar imagen de inacción ni de que rehuye el diálogo, sabiendo como saben que tradicionalmente la sociedad vasca castiga en las urnas a quienes apuestan por el inmovilismo. En una reciente intervención, el secretario general de los socialistas vascos se mostró dispuesto a discutir una reforma estatutaria e incluso a buscar una formulación acordada en torno a la "nacionalidad" vasca y a las consecuencias jurídico-políticas que de su reconocimiento se deriven. Lo hizo, sin embargo, cuando el gran pacto que la sociedad vasca refrendó en 1979, el Estatuto de Gernika, sigue sin ser cumplido en su totalidad y trasladando en la práctica cualquier tipo de negociación futura al menos hasta inmediatamente después de las elecciones vascas, en la confianza de que el PNV se vaya desgastando hasta entonces con la convocatoria de la consulta. La formación jeltzale impulsa desde el Gobierno vasco una interpelación directa a los ciudadanos a través de dos preguntas y lo hace, sin duda, con la vista puesta también en la futura composición del Parlamento de Vitoria. En ese contexto, y al margen de los problemas que plantea el proceso hacia la consulta, entre los que destaca el protagonismo que ya está cobrando EHAK, el llamamiento a la ciudadanía para que se exprese sobre dos cuestiones tan nucleares como el final del terrorismo y el ejercicio del derecho a decidir llega contaminado sin remedio por los intereses electoralistas. El esquema de lanzar un órdago al Estado con el objetivo de movilizar poco después al electorado apelando a la negativa recibida ya se puso en práctica en 2005 sin buenos resultados. En aquel entonces se hizo por medio de un proyecto muy concreto, el conocido como Plan Ibarretxe, que ni siquiera fue admitido a trámite en el Congreso. En esa propuesta quedaron bien dibujadas las aspiraciones políticas del tripartito en materia de autogobierno. La imagen del lehendakari en la Cámara Baja y la consiguiente negativa a la negociación de aquel texto no fueron suficientes para evitar un retroceso importante de la coalición PNV-EA en las elecciones posteriores. Tres años después es más difícil aún que dos preguntas con vocación polisémica logren lo que el Nuevo Estatuto Político no pudo conseguir. Convocar a pocos meses de las elecciones una consulta sobre los dos grandes problemas que tiene planteados la sociedad vasca en el plano de la convivencia resta fuerza y credibilidad a esa apuesta. En este contexto, muchos observadores recalcan las supuestas diferencias entre el Gobierno vasco y el PNV, por ejemplo a la hora de referirse a la necesidad de que la pregunta que alude a ETA contuviera una condena expresa hacia la banda. Algunos consideran que Lehendakaritza ha impuesto su criterio, en caso de que existiese esa pugna. La certeza de que no hay ninguna posibilidad de negociar nada con el Gobierno socialista al menos hasta después de las elecciones autonómicas habría podido llevar a la dirección jeltzale a dejar hacer al lehendakari. ¿Por qué? Tal vez porque Ibarretxe les haya hecho saber que no va a volver a ser candidato.             

1 comentario:

xabier intza dijo...

Muchas cosas se pueden decir del Lehendakari, a favor y en contra,todas tendrán su parte de razón.Pero si algo no se le puede achacar a Ibarretxe es apego al sillón y me explico.
Ibarretxe lo tenía bastante facil para repetir Lehendakaritza él y su partido;vender gestión,datos económicos,perfil nacionalista moderado,defensa fuerte de la cultura vasca,firmeza ante ETA y a barrer (máxime viendo las capacidades y perfil del principal oponente).
Pero el lehendakari ha optado por "complicarse la vida",de intentar algo,algo en lo que cree,estará equivocado ó no,pero me parecería mezquino no reconocer en el bastante mas honestidad que lo habitual en políticos de su nivel y (por lo anteriormente expuesto)bastante poco apego al sillón,y en los tiempos que corren esto dice mucho de una persona y de un político.Lo acertado ó no politicamente de su actitud,es mas discutible.