jueves, junio 05, 2008

Derechos básicos

La reciente detención de dos ciudadanos catalanes en Gambia acusados de pretender entablar relaciones sexuales con un taxista ha puesto en evidencia la pésima situación de los derechos civiles en gran parte del mundo, en particular en lo que se refiere a la homosexualidad. Afortunadamente España se encuentra a la vanguardia en esta materia, tras haber equiparado el matrimonio entre personas del mismo sexo con el casamiento tradicional a pesar de las protestas y vituperios de la Iglesia católica. Resulta impresionante la evolución de un país que hace pocas décadas seguía anclado en el nacionalcatolicismo más rancio. En los últimos quince años la situación ha cambiado de forma radical y, aunque persisten los focos de intolerancia y discriminación, las leyes protegen a las personas homosexuales y garantizan la igualdad de derechos. Parece mentira que aún hoy haya que seguir clamando en favor de derechos tan básicos como el de cualquier persona a amar libremente. Pero, desgraciadamente, son muy pequeñas las partes del globo en que semejante obviedad está recogida en la normativa legal con todas las consecuencias. En la gran mayoría de países ser homosexual lleva a la discriminación o, directamente, a ser objeto de todo tipo de agresiones. Hay muchísimo que avanzar en este terreno y sólo la presión de los más concienciados permitirá que mejore la situación a nivel global.

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