martes, junio 03, 2008

Hillary, punto y aparte

Barack Obama se va a convertir en las próximas horas en el candidato del Partido Demócrata a la presidencia de los Estados Unidos. El senador por Illinois ha logrado una proeza absolutamente inesperada al comienzo de la carrera por la nominación al vencer con claridad a Hillary Clinton, quien partía como clarísima favorita. En las filas demócratas se empezó a visualizar el deseo de cambio y la rebeldía frente a las estructuras de poder del partido hace por lo menos cuatro años, cuando Howard Dean puso en serios aprietos a John Kerry, ungido como aspirante oficial. Dean es hoy el presidente del partido y, por lo tanto, pieza clave de esa misma maquinaria que se revolvió contra él. Obama será el primer aspirante negro a la Casa Blanca y la lógica indica que la ex primera dama y encarnizada rival suya en estas primarias le acompañará como candidata a la vicepresidencia. Juntos son el perfecto reflejo de las aspiraciones de millones de ciudadanos estadounidenses que se han movilizado a lo largo de los últimos meses en favor del cambio frente al conservadurismo extremo y delirante de los republicanos. Aunque John McCain tenga la capacidad de sintonizar con muchos votantes centristas que con otro candidato jamás repetirían voto en favor del partido de George W. Bush, el ticket Obama-Clinton posee una aureola de cambio histórico que será muy difícil de batir en las urnas. Quienes apostamos por un enfrentamiento entre Rudolph Giuliani y Hillary Clinton hemos errado de pleno. Los pronósticos han quedado hechos añicos y la elección de John McCain y Barack Obama se explica por una clara voluntad de los votantes de romper de raíz, incluso desde las filas republicanas, con el lastimoso legado de Bush. En todo caso, frente al sucedáneo conservador, nada sería mejor para iniciar una etapa de esperanza sin precedentes desde John F. Kennedy que una clara victoria de Obama en las elecciones de noviembre.  

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