miércoles, junio 04, 2008

Notas al margen

El Gobierno se aferra a los tecnicismos para llamar desaceleración a lo que el común de los ciudadanos percibe como crisis económica. Los indicadores con registros negativos se suceden cada día. El precio de los combustibles deja sin margen a quienes trabajan en la carretera, el euribor aprieta como nunca a aquellos que sólo aspiran a ser propietarios de una vivienda digna, el boom inmobiliario se convierte en parte del pasado y la venta de pisos cae de forma drástica, el índice de crecimiento se constriñe, las cifras del paro aumentan mes a mes y la caja del Estado se resiente. Ante este panorama la actuación del Ejecutivo socialista es manifiestamente mejorable. Mientras el PP se consume en su crisis interna, las ruedas de prensa posteriores al consejo de ministros dejan una sensación de inacción ante el deterioro de la economía. Es cierto que la globalización y la unión monetaria europea restan margen de maniobra a escala estatal, pero resulta igualmente indiscutible que las trayectorias de cada gobierno inciden de forma determinante en el nivel de fortaleza de cada país ante las situaciones adversas. El Ejecutivo aparenta estar de vacaciones adelantadas después de la victoria electoral del 9-M. Hará falta mucha más determinación para que los ciudadanos perciban solvencia frente a la crisis.

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