domingo, septiembre 14, 2008

Las cuentas que no salen

Sorprende ver al Gobierno con dificultades para lograr la aprobación de los Presupuestos del Estado a pesar de sus 169 diputados. Su deseo de desmarcarse de los nacionalistas en general, así como el distanciamiento con CiU, provocado por la gestión del nuevo Estatut y de forma muy singular por los desacuerdos en torno a la financiación, le han llevado a una cierta soledad en el Congreso, puesta muy de manifiesto a la hora de negociar las Cuentas públicas. Los primeros meses de gestión del Ejecutivo socialista no están siendo especialmente brillantes. Muy al contrario, los errores se suceden, y quedan más en evidencia que nunca por el atemperamiento en las actitudes del PP. Al consejo de ministros le falta pulso político, hay demasiadas contradicciones entre los titulares de las diversas carteras y no se percibe una línea de actuación diáfana y coherente. Incluso UPN, cuyos dos diputados están encuadrados en el Grupo Popular, se ha planteado acudir en socorro del Grupo Socialista como gesto de gratitud de los regionalistas navarros hacia los mandamases del PSOE, que dieron el Gobierno foral a Miguel Sanz con la abierta oposición de los órganos del PSN. La capacidad de establecer alianzas más o menos estables y de obtener el apoyo suficiente para aprobar los Presupuestos es uno de los parámetros que miden la cintura política y la versatilidad parlamentaria de cualquier Gobierno. Que los aliados potenciales se retiren de escena en los momentos clave es síntoma de un creciente desgaste. El PNV puede ser la solución a los problemas en este momento, lo que no deja de ser chocante cuando unos y otros habían colocado la consulta del lehendakari como muro insalvable. A veces, cuanto más de cerca se conoce la política, menos se entiende. Una cosa es la flexibilidad, consustancial al ejercicio partidista, y otra muy distinta, la desorientación interesada.

No hay comentarios: