martes, septiembre 02, 2008

Nuevo curso

Uno podría ausentarse de Euskadi durante meses, por no decir años, y a la vuelta se encontraría el mismo panorama político que dejó. Si eso significara ser un paradigma de entendimiento y un ejemplo de estabilidad el aburrimiento podría darse por bien empleado, pero en este caso el bostezo se produce por la incapacidad para tender puentes y consensuar las normas políticas más básicas. Cada cual tira de su lado, con el terrorismo siempre presente como trasfondo sangriento de una situación muchas veces incomprensible en términos de responsabilidad. La lista de reproches y agravios entre los principales actores políticos vascos se ha ido ampliando durante los últimos diez años, y una especie de empate infinito, de escaramuza permanente destinada al puro enredo, se ha adueñado del escenario público. Desde la política se reclama altura de miras, se habla de grandes acuerdos de convivencia, pero la práctica desdice esas buenas intenciones tan proclamadas. Se anuncia un otoño caliente, en el que al final los grandes principios sólo servirán como elemento utilitario para ganar las próximas elecciones autonómicas. Y vuelta a empezar.       

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Comparto tu escepticismo y pesimismo respecto a la situación de nuestro país."Desde la política se reclama altura de miras,se habla de grandes acuerdos de convivencia,pero la práctica desdice esas buenas intenciones tan proclamadas".Esta reflexión me parece-por desgracia- especialmente acertada y me parece,además,que en esa altura de miras está la clave de la resolución definitiva al problema que nos atenaza.No soy imparcial,ni pretendo serlo,nadie es imparcial en nuestro país,mucho menos objetivo,pero mientras no seamos capaces de mirarnos a los ojos,reconocer nuestra diversidad,aceptemos que deberemos CEDER parte de nuestros objetivos y (algunos) renunciar al
sobre- dimensionamiento que les concede por un lado un gupo de asesinos mafiosos que mediante el amedrantamiento de la Sociedad pretender compensar su escasez de apoyo social y de otra parte aquellos que teniendo de su lado los poderes públicos del estado (osea,haciendo trampas)tienen la posibilad de cercenar y dosificar a su antojo (por ejemplo) un estatuto que es ley orgánica,con el cual se llenan la boca,incumplen y manejan a su antojo,no avanzaremos un ápice en la ansiada normalización de este santo país.
Creo que la teoría que alguna vez te he leído del punto exacto del péndulo referenciado en la voluntad popular democráticamente expresada por las gentes de este país (mas ó menos) es la clave,y pienso también que los transgresores de esta teoría no están sólo en el lado de los que pretenden implementar su escaso apoyo popular en el crimen.Saludos y feliz retorno a la normalidad.

XABIER INTZA dijo...

El anónimo soy yo,disculpas por mi torpeza.