martes, noviembre 18, 2008

Cae Txeroki

Las fuerzas de seguridad francesas han detenido al presunto jefe del aparato militar de ETA, Garikoitz Aspiazu "Txeroki". Lo han hecho en estrecha colaboración con sus colegas españoles y en la operación desarrollada en la localidad pirenaica de Cauterets también ha sido arrestada Leire López Zurutuza, otra de las más buscadas de la banda. Es bien sabido que en ETA no hay hermanitas de la caridad sino individuos bien dispuestos a asesinar a sangre fría, pero incluso entre sujetos son semejante falta de escrúpulos "Txeroki" había destacado por su salvajismo. Al margen de su posición en el escalafón interno de la organización terrorista, la detención de Aspiazu es una noticia alentadora para tantos y tantos ciudadanos vascos amenazados. Quienes apenas pueden disimular su desazón ante esta buena nueva apelan al conflicto para advertir de que la vía policial no podrá acabar del todo con ETA. Para erradicar de forma definitiva fenómenos de estas características suele hacer falta algo más que el esfuerzo de los cuerpos de seguridad pero, en todo caso, su labor es esencial. Poner a disposición de la justicia a quienes delinquen es imprescindible en todo momento. Como lo es, también, el ejercicio de la presión política y social sobre la izquierda abertzale para hacerle ver que por el camino de la violencia jamás va a llegar a la consecución de ninguno de sus objetivos. La normalidad sólo puede llegar de la mano del abandono del terrorismo por parte de ETA y de que su brazo político asuma que deberá avanzar desde su propia representatividad en las urnas estableciendo las alianzas que considere oportuno para maximizar sus fuerzas. Todo lo demás son brindis al sol. Y mientras la izquierda abertzale interioriza su realidad, y la realidad de Euskadi, la detención de terroristas es una obligación imperiosa.

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