martes, enero 20, 2009

Un día histórico

Ha sido emocionante ver a Barack H. Obama jurando su cargo como 44º presidente de los Estados Unidos. Es el símbolo de la caída de un muro invisible, el que impedía acceder a la más alta magistratura del país a los ciudadanos que no fueran hombres blancos anglosajones. Con ser éste un hito histórico de gran calibre, no es el único cambio que anuncia el acceso de Obama al despacho oval. La demencial etapa de George W. Bush queda atrás, por fortuna, y al presidente demócrata le toca ahora limar asperezas para mejorar la deteriorada imagen de los Estados Unidos en el mundo, así como poner orden en un sistema económico al borde del colapso por la falta de supervisión pública. Es una tarea titánica, que a buen seguro generará buenas dosis de desilusión entre quienes consideran a Obama una especie de salvador, de nuevo mesías político. No se producirá ningún milagro y sólo habrá resultados como consecuencia de un apoyo interno sólido, que alcance también a sectores moderados del Partido Republicano, de una visión clara del camino a recorrer y de los objetivos realistas a alcanzar, del liderazgo integrador de un auténtico estadista con suficiente empaque para calibrar de forma minuciosa las particularidades de un mundo lleno de matices, y de la concesión de un amplio margen de maniobra basado en la paciencia. El cierre de Guántanamo es un buen primer paso para marcar diferencias nítidas con una administración anterior que llegó a justificar y a amparar la tortura, incompatible con los valores de cualquier país democrático, en nombre de un interés nacional pervertido y de una seguridad a cortísimo plazo. Es el momento de dar la bienvenida a Obama y de tener perspectiva histórica. El nuevo presidente debe demostrar, por su parte, que no es un mero producto de marketing, que es un político sólido. Hoy más que nunca, es la suerte de todos la que va en ello.

lunes, enero 19, 2009

Citas

"El que domina a los otros es fuerte; el que se domina a sí mismo es poderoso"

Lao-Tsé (570-490 a. C.)

sábado, enero 17, 2009

La Ertzaintza de todos

El periodismo político es en Euskadi un ejercicio muy ingrato. A las presiones habituales de toda índole de cualquier otro lugar se le suman, en este caso, las amenazas de los terroristas, que dificultan la vida diaria hasta límites difíciles de soportar. Sin embargo, en este contexto tan adverso se producen, de cuando en cuando, muestras de apoyo que animan a seguir adelante en la batalla dialéctica diaria frente a quienes buscan imponerse por la fuerza bruta. Esta mañana se me acercó un hombre que me sigue por mis intervenciones en televisión. Me mostró su gratitud y su apoyo por defender con firmeza los principios democráticos más básicos en un país en el que es mucho más fácil mirar para otro lado cuando los violentos levantan la voz o empuñan las pistolas. Según me dijo, es el padre de un agente de la Ertzaintza destinado en la comisaría de Ondarroa, la misma que hace escasos meses sufrió un terrible atentado de ETA que no se saldó con la pérdida de vida humanas de puro milagro. Este tipo de gestos de cercanía y cariño siempre animan en un contexto que no es nada fácil. Nadie está libre de ser objeto de las iras de los terroristas y de los que les jalean. Los periodistas, desde luego, no. Pero tampoco los ertzainas. Hace pocas horas varios de ellos han estado en peligro de muerte por la emboscada que la banda criminal les había tendido en Hernani. Están en su punto de mira prácticamente desde que comenzaron a patrullar por las calles de Euskadi. Realizan una labor abnegada y son uno de los pilares del autogobierno vasco. Se merecen el reconocimiento permanente de una ciudadanía que les apoya de forma abrumadora. ETA lo volverá a intentar, sin ninguna duda. Como lo hará contra los políticos, los periodistas o los empresarios. En definitiva, contra el conjunto de la sociedad vasca, una sociedad que les repudia con todas sus fuerzas, aunque haya quien sigue empeñado en vivir en la comodidad de la equidistancia.

miércoles, enero 14, 2009

1 de marzo, elecciones

La convocatoria de elecciones para el próximo 1 de marzo no puede ser más acertada. Tras la aprobación de los presupuestos y de la batería de medidas extraordinarias para afrontar la gravísima crisis económica, no tenía sentido alargar de forma artificial, y aunque sólo fuera por unas pocas semanas, una legislatura que ya está totalmente agotada. La coincidencia con los comicios gallegos habrá sido bien sopesada, seguro, por el lehendakari y sus asesores pero su trascendencia será más simbólica que real. Sin ninguna perspectiva legislativa ni política importante por delante, el Gobierno tripartito se estaba convirtiendo en foco de tensiones y de movimientos partidistas con un puro objetivo electoral, máxime desde que Eusko Alkartasuna anunciara su intención de concurrir en solitario a la cita con las urnas. Desde ese punto de vista, el desgaste innecesario al que se veía sometido el Ejecutivo de Ibarretxe aconsejaba una convocatoria rápida. La previsión de que el juicio al que iban a verse sometidos el propio lehendakari y los máximos dirigentes del PSE-EE se alargara todo el mes de enero y pudiera beneficiar electoralmente al primero también ha podido pesar en el minúsculo adelanto electoral. En consecuencia, la abrupta suspensión del mismo habrá trastocado esos planes. Ya sin ese tipo de distorsiones en el calendario, el PNV y el PSE-EE deben afinar ahora al máximo sus respectivas estrategias. Los jeltzales, agitando el fantasma de una hipotética colaboración postelectoral entre socialistas y populares y llamando al voto útil y crítico del nacionalismo vasco para frenar esa posibilidad. Para Patxi López se trata, por el contrario, de transmitir tranquilidad a todos aquellos que pudieran temer cambios bruscos en la política cultural, lingüística o educativa en perjuicio del euskera y de presentarse como aglutinador de sensibilidades. El PNV necesita hacer creíble un nuevo horizonte político que ilusione y movilice al electorado nacionalista tras las frustraciones del Plan Ibarretxe y la Ley de Consulta y al PSE-EE le puede bastar con no asustar a nadie. Nunca antes una campaña habrá incidido más en el resultado final de unas elecciones vascas, habida cuenta del actual empate técnico que anunciaban algunas encuestas recientes. 

lunes, enero 12, 2009

No habrá juicio

Como era previsible, y así se apuntaba en medios judiciales desde el pasado miércoles, el juicio contra el lehendakari Ibarretxe y los dirigentes del PSE-EE Patxi López y Rodolfo Ares por haber dialogado con miembros de Batasuna no se celebrará. El tribunal ha decidido esta mañana el archivo de la causa. Una vez que el Tribunal Supremo ya se pronunció en su día sobre el diálogo político con la izquierda radical, aunque fuera en lo que atañe al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, eran más bien las cuestiones de tipo procedimental las únicas que podían generar cierta controversia en este caso. No obstante, quienes perseguían ante todo la fotografía del lehendakari Ibarretxe y de los dirigentes del PSE-EE Patxi López y Rodolfo Ares sentados en el banquillo de los acusados al lado de algunos de los líderes más renombrados de Batasuna, ya la tienen. Me tocó acudir al juzgado como testigo en las diligencias previas y mañana mismo debía comparecer de nuevo en el juicio oral para declarar en torno a la reunión celebrada entre los socialistas y la izquierda abertzale en el hotel Amara de San Sebastián. Afortunadamente, ya no hará falta. No se puede criminalizar el diálogo político en ninguna circunstancia, máxime cuando se desarrolla en determinadas condiciones, en este caso de alto el fuego permanente de ETA, y con la búsqueda de la paz definitiva como objetivo primordial. Por tanto, lo mejor que podía ocurrir una vez llegados al punto de la apertura del juicio oral es lo que ha ocurrido hoy. La cercanía de las elecciones vascas amenazaba, además, con convertir todo lo acontecido en el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco en pura operación de imagen de cara a la cita del 1 de marzo, ahondando más aún en el descrédito de la justicia, cuya imagen, de todas formas, ha quedado muy tocada tras este proceso absurdo y con un trasfondo político más que evidente.

viernes, enero 02, 2009

Lecturas (El retrato de Dorian Gray)

Releer a los clásicos cada cierto tiempo asegura siempre el descubrimiento de nuevos registros en la misma obra. Si la revisión se realiza teniendo en las manos una nueva edición que llegue magníficamente editada, como es el caso, el gozo es doble. No en vano, Círculo de Lectores-Galaxia Gutemberg han puesto en circulación no sólo una reedición, sino una nueva forma de acercarse a esta novela esencial. Las ilustraciones de MP&MP Rosado, las cubiertas que asemejan sendos espejos y el tamaño generoso del libro conforman algunas de sus singulares características. La historia ya bien conocida de Dorian Gray se repite así casi reinventada. La trama, en la que se intercalan casi a partes iguales jovialidad, impostura, pesadumbre, drama y buenas dosis de cinismo, garantiza la reflexión sobre aspectos esenciales de la vida y de la muerte. Sus páginas están repletas de frases geniales e imperecederas que han pasado en buena medida al acervo popular. Dorian Gray, Henry Wotton y Basil Hallward se bastan para configurar a la perfección por sí mismos el retrato de toda una época. La continua evocación faustiana de la gran novela de Wilde no sólo no es causa de minusvaloración alguna sino que la engrandece aún más. El creciente hedonismo que se va adueñando de las clases altas londinenses de finales del siglo XIX se ha tragado a toda la sociedad occidental poco más de un siglo después, y eso convierte el trasfondo filosófico de la obra en pura actualidad.              

La frase: "Cada uno de nosotros lleva en sí el cielo y el infierno"

Ficha técnica:
Título: El retrato de Dorian Gray
Autor: Oscar Wilde
Traducción: María Cóndor Orduña
Páginas: 315
Edita: Círculo de Lectores-Galaxia Gutemberg (2008)

jueves, enero 01, 2009

Citas

"Cuanto más numerosas son las cosas que quedan por aprender, menos tiempo queda para hacerlo"

Marcel Prévost (1862-1941)