viernes, febrero 20, 2009

De encuestas y política ficción

Poco a poco van apareciendo nuevas encuestas, aunque en realidad no digan nada novedoso. El PNV ganará las elecciones en número de votos pero quedará muy cerca del PSE-EE en el reparto de parlamentarios como consecuencia del peculiar sistema electoral vasco que concede a cada territorio 25 asientos en la Cámara de Vitoria al margen de la población de cada uno de ellos. Aunque los socialistas no vayan a gobernar en coalición con el PP, sí se antoja decisiva la suma de ambos, ya que de alcanzar entre ambos la mayoría absoluta de 38 escaños condicionarán de forma decisiva el escenario posterior. Ahora mismo parece descartada una coalición PNV-PSE, esté presidida por Ibarretxe o por López. Los jeltzales no aceptarían ser segundones tras haberse impuesto en número de votos y de escaños, incluso con la espada de Damocles de la mayoría absoluta PSE-PP sobre sus cabezas. Por contra, los socialistas no formarán parte de un gobierno encabezado por un lehendakari hacia el que no sienten la mínima empatía política. Al revés, desplazarlo de la lehendakaritza constituiría una especie de venganza por tantas cuentas pendientes del pasado. Así las cosas, podría haber dos candidatos en la sesión de investidura y Patxi López quedaría proclamado lehendakari gracias al apoyo del PP, que tampoco dudará a la hora de dar la puntilla a Ibarretxe. A partir de ahí, el PSE-EE formaría un ejecutivo con gran presencia de independientes, a la espera de que el aldabonazo simbólico de situar en Ajuria Enea por primera vez en la historia a un no nacionalista, sumado al desarrollo de políticas de centralidad, vaya dando sus frutos, tanto sociales como políticos y parlamentarios. Lo que ahora no es más que política ficción puede convertirse en realidad si PSE y PP suman más que la parte abertzale. La otra opción, la de una mayoría absoluta nacionalista, podría desembocar en un cuatripartito que, en buena medida, daría continuidad a la singladura precedente, con la incógnita de si EA sería capaz de volver al realismo político tras comprobar la poca aceptación de su propuesta soberanista en solitario.

miércoles, febrero 18, 2009

Se espera atentado

Llama la atención la gran presencia de la Ertzaintza en las calles de Euskadi en los últimos días. Hay más controles que nunca con agentes encapuchados y las patrullas se hacen visibles en los rincones más inesperados. Se teme que ETA quiera hacerse presente en la campaña electoral con objeto de distorsionarla mediante un atentado. Las personas amenazadas se sienten más inseguras que nunca y las medidas de autoprotección se agudizan al máximo. Se ha hablado, incluso, de poner guardaespaldas a los mandos de la Policía vasca, lo que refleja bien el clima de terror que padece buena parte de la sociedad. Ver a la Ertzaintza cerca siempre tranquiliza a quienes no pueden ejercer libremente los más elementales derechos que asisten a cualquier persona en una sociedad democrática. Aunque los dirigentes de Batasuna ya han anunciado que quieren poder contabilizarse a través del voto nulo y a pesar de que un atentado podría perjudicarles en ese sentido, la alerta máxima está bien justificada ante la posibilidad de que ETA actúe en cualquier momento. Ni que decir tiene que si eso sucede quienes reclaman participar en política no dirán nada en contra. Pondrán como excusa la Ley de Partidos, como utilizaban cualquier otro pseudoargumento cuando eran perfectamente legales. Porque la ilegalización de la izquierda abertzale no es una constante de la actual etapa democrática, ni mucho menos, pero sí lo es, por el contrario, el apoyo permanente que Herri Batasuna y sus sucesoras han dado a la banda. Ésa ha sido siempre su pretensión, actuar por vía política y militar, sin querer asumir que ambas opciones son incompatibles.

martes, febrero 17, 2009

Desde Catalunya

Acabo de llegar de Barcelona, donde he participado en el programa Ágora de la Televisión catalana. A veces es bueno coger distancia, incluso geográfica, a la hora de analizar lo que ocurre en Euskadi. El debate tuvo lugar ayer por la noche, en directo, de 22.00 a 23.30, y compartí plató con María Antonia Iglesias, muy contenta por el magnífico ritmo de ventas de su libro "Memorias de Euskadi"; Charo Zarzalejos, tan simpática y cariñosa como siempre, y Salvador Clot, periodista catalán que ejerce en el diario Avui. Me quedé con la sensación de que fue un ejercicio dialéctico provechoso. No creo que los espectadores ávidos de política se aburrieran, porque los noventa minutos se consumieron casi sin darnos cuenta. Se habló sobre la Ley de Partidos y la situación de la izquierda abertzale, acerca de hipotéticos pactos de futuro y, cómo no, de soberanismo y autonomismo. La inmensa mayoría de los mensajes enviados por los televidentes defendieron la negociación como vía de solución del problema vasco y mostraron un apoyo masivo a la participación de los herederos de Batasuna en las elecciones en pie de igualdad con los demás partidos. Tengo la sensación de que, en buena medida, en Catalunya se sigue viendo a Euskadi desde la idealización. Nadie niega que la izquierda abertzale ortodoxa deba participar en política y sólo se le exige para ello un distanciamiento claro respecto a la violencia terrorista. Aralar es tan izquierda abertzale como cualquier sucedáneo de Batasuna y, sin embargo, participa en la vida política sin ninguna cortapisa. A su vez, a pesar de todos los esfuerzos realizados en los últimos años en esa dirección, a diversos sectores de fuera de Euskadi les cuesta ponerse en la piel de tantas personas amenazadas, que malviven porque apenas pueden desenvolverse con un mínimo de normalidad en el día a día. Desde el gulag impuesto por ETA y quienes le apoyan las cosas se ven bien distintas.  

miércoles, febrero 04, 2009

Grissom, en euskera

William Petersen es el actor que da vida al agente Grissom en CSI. A mediados de los años 70 estuvo en Euskadi y aprendió euskera. Es más, su hija se llama Nerea. Su apego por lo vasco se aprecia claramente en este video en el que realiza una salutación con motivo de las pasadas fiestas navideñas e incluso tararea una vieja canción en euskera.

domingo, febrero 01, 2009

A un mes de las elecciones

Los partidos vascos aceleran los preparativos para la cita electoral de dentro de un mes. No hay nada nuevo en los mensajes, más bien se repiten los sonsonetes no sólo de meses precedentes sino incluso de ocho años atrás. Desde el PNV se agita de nuevo el fantasma del 'frente españolista' a sabiendas de que, en determinadas coyunturas, le suele resultar muy rentable. Aunque el PSE-EE lleve años trabajando precisamente para que ese tipo de ideas no vuelvan a calar, el Partido Popular, con unos videos preelectorales tremendistas y provocadores, parece dispuesto a facilitar la labor de los jeltzales. Las encuestas que se manejan en la trastienda indican que nacionalistas y socialistas están prácticamente empatados en este momento, aunque la intención de voto en favor de Ibarretxe está al alza desde comienzos de año. El problema para el PNV consiste en que necesita radicalizar su discurso para atraer voto proveniente de EA, Aralar o, incluso, la izquierda abertzale ilegalizada lo que, a su vez, puede desmovilizar a parte de su electorado más moderado. El PP parece temeroso de perder votos por el flanco de Rosa Díez, y Antonio Basagoiti empieza a no diferenciarse demasiado de su predecesora en el cargo. La imagen de moderación que pretende proyectar el renovado proyecto de los populares queda arruinada con cada nuevo exabrupto lanzado de forma tan burda y demagógica, por ejemplo, en contra de la enseñanza del euskera o de su necesario conocimiento para acceder a determinados puestos públicos. Ese tipo de mensajes son los que más movilizan al electorado nacionalista por pura reacción epidérmica. El secretario general del PSE-EE, Patxi López, salió ayer al paso, de forma rotunda, para negar la posibilidad de cualquier entente postelectoral con los populares y de la credibilidad que sus palabras merezcan dependerá, en buena medida, su suerte en los comicios. En este panorama tan abierto, Eusko Alkartasuna sigue a lo suyo: a tildar al lehendakari Ibarretxe de muñeco de trapo en manos de terceros. Son palabras injustas dirigidas hacia quien más ha defendido la colaboración estructural con EA en todo momento, también en los más críticos, y que aún en noviembre pasado era considerado públicamente por prominentes dirigentes de ese partido como líder referencial. No es de extrañar que esté previsto para las próximas semanas un goteo de apoyos explícitos en favor de la candidatura de Ibarretxe por parte de personas que en su día se significaron dentro de Eusko Alkartasuna. Todo está más abierto que nunca y estas últimas cuatro semanas se antojan cruciales para determinar el resultado del 1 de marzo. Sólo cabe pedir menos sal gorda y mensajes más trabajados y concretos. En definitiva, menos reclamos patrióticos sin contenido, provengan de donde provengan, y más clarificación sobre los proyectos de futuro para el país.