viernes, noviembre 11, 2011

Mirando al pasado para construir un futuro mejor


No recuerdo cuándo oí hablar de ETA por primera vez. Supongo que debía ser un niño todavía. Muy niño seguramente, porque ETA estaba en todas partes, omnipresente. Nací en 1969 en Gernika, localidad emblemática para los vascos, símbolo de libertades que Picasso inmortalizó en el más universal de sus cuadros. Hice el preescolar y después la EGB en una ikastola, incluso en la ilegalidad bajo la opresión de la dictadura, cuando muchos de quienes más tarde se iban a convertir en inquisidores nos observaban con una mezcla de desdén y curiosidad. Hubo, por ejemplo, quien hizo gala de su perplejidad ante mi madre por los nombres euskéricos de sus dos hijos. Todavía no sabía que el suyo terminaría en la cárcel muchos años después por ser colaborador o miembro de ETA, igual me da.
En muy poco tiempo llegó la democracia. Y llegó enclenque, imperfecta, a menudo contradictoria, sin lograr dejar atrás para siempre algunos de los lastres  más pesados del pasado. En Euskadi, la amnistía de 1977 y el Estatuto de 1979 parecieron no existir para una gran parte de la llamada izquierda abertzale, que optó por hacer caso omiso a la voluntad mayoritaria de los vascos y mantener la estrategia político-militar. Es decir, por valerse del terrorismo y no de los votos para lograr sus fines políticos. Fueron años de plomo y de sangre, de terror e indiferencia, en los que, a ojos de muchos, sobre todo en pequeñas comunidades como la mía, quien no comulgara con los adalides del tiro en la nuca y del coche-bomba no entendía la verdadera naturaleza del Conflicto, ­sí con ‘c’ mayúscula, y/o carecía del suficiente ardor patriótico. Eso convertía a cualquiera en melifluo o directamente en traidor, en función del grado de compromiso adquirido para construir una Euskadi por fin libre y democrática.
Siempre detesté la violencia. Debe ser una cuestión de piel, de sensibilidad. Recuerdo las lágrimas vertidas ante tanta barbarie. Ante el brutal asesinato de José María Ryan, el de Yoyes, el de Rafael Garrido, su mujer y su joven hijo Daniel, con Hipercor, con Vic… Lágrimas por Miguel Ángel Blanco, Ernest Lluch, Fernando Buesa, Alberto Jiménez Becerril y su esposa Ascen, Joxe Mari Korta, Inaxio Uria, Isaías Carrasco… Y por tantos y tantos otros. También, lleno de impotencia, por no poder entender cómo Joseba Arregi había fallecido torturado en plena democracia, y horrorizado ante la detención, desaparición y muerte de Mikel Zabalza o las atrocidades cometidas con Lasa y Zabala.
Me sentí muy cerca de Gesto por la Paz desde el principio. Cuando apenas nadie se atrevía a salir a la calle a protestar en silencio frente a ETA y sus acólitos, este grupo pacifista sí lo hizo, con una infinita dignidad como único parapeto, teniendo que aguantar insultos, amenazas y vejaciones de todo tipo. Pero todavía necesitaba alzar la vista y ver el horizonte más allá de mi círculo más próximo. Alguien excepcional, de esas personas que aparecen una vez en la vida, me hizo entender la necesidad del compromiso activo en favor de todo aquello que une a la gente de bien en cualquier lugar de Euskadi o de España, sin caer en el sectarismo, la autocomplacencia o la cobardía. Y me fui implicando cada vez más, en la medida en que puede hacerlo un periodista.
Pronto llegaron las amenazas. Mediante una carta, por llamar terroristas a los terroristas, o a través del boletín interno de la banda, tildándome de ‘periodista-policía’, burda expresión que solía ser la antesala de acontecimientos muy desagradables. Algunos de quienes habían sido amigos de la infancia o simples vecinos y conocidos empezaron a girar la cabeza para evitar el saludo o a lanzar miradas que no reflejaban demasiado cariño. Y llegó la necesidad de autoprotegerse, de evitar rutinas, de renunciar a salir por las noches y a tener una vida mínimamente normal. Más tarde vinieron los escoltas, con su sombra permanente a la espalda, incluso para dar el más pequeño de los pasos. Pero, por fortuna, también quedaban muy buenos amigos, los mejores, dispuestos a soportar una situación insoportable. Amigos a los que nunca será posible agradecer suficientemente su apoyo, su increíble generosidad.
Casi produce vergüenza contar estas cosas. Al fin y al cabo ésta es una historia muy menor en comparación con las trayectorias heroicas de cientos de vascos que han tenido que hacer frente a ETA en situaciones mucho más adversas. Que han pagado incluso con sus vidas su compromiso con la libertad y la democracia. En cada rincón de Euskadi hay historias de pesadilla y de decencia frente a tanta barbarie. Es esa resistencia cívica de tantos vascos y el ejemplo y recuerdo de las víctimas lo que nos ha traído hasta aquí. Nunca lo olvidemos.
El 20 de octubre de 2011 por fin llegó la noticia esperada durante toda una vida, durante las vidas de todos. Se sabía de antemano que a la izquierda abertzale no le quedaba camino por recorrer por la vía de la violencia. Y que el comunicado de ETA estaba ya al caer. El rumor que empezó a recorrer las redacciones desde la mañana se volvió certeza a primera hora de la tarde. Ése sería el día. La banda iba a dar a conocer el cese definitivo de su actividad terrorista. A las siete de la tarde se hacía público el contenido del comunicado en forma de vídeo. En pleno siglo XXI, en el corazón de Europa, la imagen de unos encapuchados con txapela es verdaderamente chusca, triste, esperpéntica. Al menos, anunciaban que el tiempo de la violencia se ha acabado en Euskadi. Ojalá sea cierto. Creo que lo va a ser.
(Colaboración para www.puntoencuentrocomplutense.es de la Universidad Complutense)

miércoles, noviembre 02, 2011

'Guernica', nora?


Kontu hau ez da oraintsukoa. Aspalditik harrotu ditu hautsak zein bestelakoak, kultura arlokoak baino areago politikakoak. 1937ko apirilaren 26an Gernika-Lumok pairatutako bonbaketa zitala Pablo Picasso maisuaren eskuek islatu zuten betiko, bere sorreratik bertatik sinbolo unibertsal bihurtutako koadroaren bitartez. Espainiar Errepublika erasotuaren magalean eta horri babesa adierazteko sortu zuen malagarrak, Euskal Herritik abiatuta mundu osoari begirako bake-aldarria zabaldu nahian. Duen osagaietako bakoitza indarkeriaren gordintasuna jasan duen ororentzat da ezaguna, gertukoa, bere-berea. Historiaren katea luzeak batetik bestera eraman izan du oihala, eta harat-honatotan koadroarekiko gorrotoa, indiferentzia eta maitasuna tartekatu dira. Frankistek ez zuten sekula atsegin izan, zirenaren antitesia aldarrikatzen zuelako Picassok. Baina aldekoen artekoek ere ez zuten ondo ulertu, hasieran behintzat, 'Guernica'ren balioa; eta ikuspegi murritzetatik interpretatu nahi izan zuten begirada ezin zabalagoa eskatzen duen artelana.
Gure herrian dagoen erreplikak gogora ekartzen digu, uneoro, gernikarrok 'Guernica' berton nahi dugula. Ez, noski, koadroek inspirazio-iturri duten tokian egon behar dutelako, hori ez baita egia, beste inon baino hobeto bere sinbolismo sakonena, benetakoena, mundu mailan bakearen ikur den herrian sustraitzen eta zabaltzen delako baizik. Trantsizio garaian aukera ezin hobea galdu zen bide horretan pausuak emateko. Gaur egun, aldarrikapen hutsalak egiten dira zenbaitzutan, bestelako errentagarritasunak hutsalkeria estaliko duelakoan. Edo Guggenheim-era ekar dezaten eskatzen da, historikoki egindako aldarrikapena ahulduz.
Erakundeek zor dezente dute Gernika-Lumorekin. Euskal Herriaren balio onenen sinbolo gisa mundu osoan duen oihartzuna eta prestigioa ezin dira iraganez jantzi, etorkizunez baizik. Asko dago egiteke, mota guztietako azpiegitura mailan eta beste zenbait arlotan ere. Egunen batean 'Guernica'-ri Gernikan ongi etorria egiteko aukera txikiena izateko lan handia egin behar da aurretik. Aspaldi, hainbat artista egon ziren prest euren lanen bat bertora ekartzeko eta bakearen aldeko aldarri behar zuen museo bat osatzeko. Krisiak ezin gogorrago astintzen duen honetan honelakoez idazteak ia lotsa eragiten du, baina hautua egin behar da sinbolo soil izatearen edo-ta horrez gain benetako erreferentzia bihurtzearen artean. Bigarren bide honetan ia ez dago oinatzik.
Bil bitez borondate anitzak luzera begirako kultur egitasmo sendo baten mesedetan. Lau haizetara begirako Museo Nazional baten alde, akaso. Hori da 'Guernicari' eta Gernikari egin dakiekeen omenaldi oparoena.

Gernikaldeko 'Bagabiz' aldizkarirako idatzitakoa